Los ojos verdes, Gustavo Adolfo Bécquer

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma.
Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.

I

-Herido va el ciervo…, herido va… no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas… Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban… En cuarenta años de montero no he visto mejor golpe… Pero, ¡por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundid a los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los Álamos y si la salva antes de morir podemos darlo por perdido?
Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros, se dirigió al punto que Iñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res.
Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas, jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.
-¡Alto!… ¡Alto todo el mundo! -gritó Iñigo entonces-. Estaba de Dios que había de marcharse.
Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista a la voz de los cazadores.
En aquel momento, se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.
-¿Qué haces? -exclamó, dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos-. ¿Qué haces, imbécil? Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque. ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?
-Señor -murmuró Iñigo entre dientes-, es imposible pasar de este punto.
-¡Imposible! ¿Y por qué?
-Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Álamos: la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes. ¿Cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Fiera que se refugia en esta fuente misteriosa, pieza perdida.
-¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador… ¿Lo ves?… ¿Lo ves?… Aún se distingue a intervalos desde aquí; las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame…, déjame; suelta esa brida o te revuelvo en el polvo… ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus, Relámpago!; ¡sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.
Caballo y jinete partieron como un huracán. Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.
El montero exclamó al fin:
-Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerlo. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí en adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.

II

-Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos, en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?
Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con un cuchillo de monte.
Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalar sobre la pulimentada madera, el joven exclamó, dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras:
-Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado, por acaso, una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.
-Sí -dijo el joven-, es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero ya no es posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo… Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede dame razón de ella.
El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarse junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos… Éste, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:
-Desde el día en que, a pesar de sus funestas predicciones, llegué a la fuente de los Álamos, y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de soledad.
Tú no conoces aquel sitio. Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa, para estancarse en una balsa profunda cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.
Todo allí es grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.
Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fue nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas… no sé qué, ¡una locura! El día en que saltó sobre ella mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña.., muy extraña..: los ojos de una mujer.
Tal vez sería un rayo de sol que serpenteó fugitivo entre su espuma; tal vez sería una de esas flores que flotan entre las algas de su seno y cuyos cálices parecen esmeraldas…; no sé; yo creí ver una mirada que se clavó en la mía, una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos. En su busca fui un día y otro a aquel sitio.
Por último, una tarde… yo me creí juguete de un sueño…; pero no, es verdad; le he hablado ya muchas veces como te hablo a ti ahora…; una tarde encontré sentada en mi puesto, vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto…, sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos…
-¡Verdes! -exclamó Iñigo con un acento de profundo terror e incorporándose de un golpe en su asiento.
Fernando lo miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:
-¿La conoces?
-¡Oh, no! -dijo el montero-. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta estos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro por lo que más améis en la tierra a no volver a la fuente de los álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.
-¡Por lo que más amo! -murmuró el joven con una triste sonrisa.
-Sí -prosiguió el anciano-; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el Cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor, que os ha visto nacer.
-¿Sabes tú lo que más amo en el mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos… ¡Mira cómo podré dejar yo de buscarlos!
Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío:
-¡Cúmplase la voluntad del Cielo!

III

-¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.
El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen.
Sobre una de estas rocas, sobre la que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba, temblando, el primogénito Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.
Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.
Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.
-¡No me respondes! -exclamó Fernando al ver burlada su esperanza-. ¿Querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh, no!… Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer…
-O un demonio… ¿Y si lo fuese?
El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:
-Si lo fueses.:., te amaría…, te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más de ella.
-Fernando -dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música-, yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la Tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas, incorpórea como ellas, fugaz y transparente: hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes lo premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi caso extraño y misterioso.
Mientras ella hablaba así, el joven absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca.
La mujer de los ojos verdes prosiguió así:
-¿Ves, ves el límpido fondo de este lago? ¿Ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?… Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales…, y yo…, yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio y que no puede ofrecerte nadie… Ven; la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino…; las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles; el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven…, ven.
La noche comenzaba a extender sus sombras; la luna rielaba en la superficie del lago; la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas… Ven, ven… Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven… y la mujer misteriosa lo llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso…, un beso…
Fernando dio un paso hacía ella…, otro…, y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve…, y vaciló…, y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.
Las aguas saltaron en chispas de luz y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.

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4 comentarios sobre “Los ojos verdes, Gustavo Adolfo Bécquer

  1. Esta historia tiene varias cosas que enseñan de un cuento muy romántico. Con lo que nos dan en la historia puedo mirar que tiene dos tipos de romanticismo, Exotismo Geográfico y Exotismo Sentimsntal. Exotismo Geográfico es cuando hay algo que describe una tierra divina, una tierra que es algo como magia. Cuando va Fernando a agarrar a el ciervo herido, llega a encontrar un lugar mágico, un lago que el nunca ha mirado. “la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago.” Fernando había mirado este lugar que nadie conocía, el describía el lugar como sí fuera algo de un lugar diferente. Ha hay duda que con esta descripción enseña el romanticismo Exotismo Geográfico. La segunda manera que puedo encontrar en esta historia es cuando va Fernando a la fuente de Álamos, el piensa que ama a la muchacha de los ojos verdes el no le importa si ella fuera un demonio. “O un demonio… ¿Y si lo fuese?…Si lo fueses.:., te amaría…, te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más de ella.” Fernando enseña que el la ama, en no le importa que es ella, sabemos que esto es algo reconocido como un amor imposible. Fernando no puede amar a alguien que no es de nuestra tierra, el no puede amar a alguien que no puede estar viva. Durante toda la historia, enseña como el señor, Fernando, fue valiente u noble. El quiso encontrar la muchacha que el pensaba en amar, aunque el sabía de la historia de la fuente de los Álamos el todavía iba a buscar a la muchacha. Con todo lo que hico y lo que puedes mirar, hay muchas cosas que hacen esta historia un cuento muy romántico con muchos niveles y typos de romanticismo.

    Hay tres personajes mayores, el primero es Fernando, la segunda es la muchacha de los ojos verdes, y el tercer y último personaje mayor es Iñigo. Fernando es un cazador, el fue el señor que había herido a el ciervo. Fernando fue el personaje más valiente, ya le habían dicho de el cuento de la muchacha que cuidaba a la fuente de los Álamos, el no le importaba quien estaba cuidando el lugar, el pensaba en llegar y agarrar su ciervo que el habia herido. “¿Lo ves?… Aún se distingue a intervalos desde aquí; las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame…, déjame; suelta esa brida o te revuelvo en el polvo… ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus, Relámpago!; ¡sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.” Aquí es cuando Fernando le estaba diciendo que el no le importaba de el diablo que estaba escondido allí. “todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde.” Aquí Fernando esta hablando con Iñigo sobre el lugar que tenían miedo de ir, esta cita enseña que el fue curioso y valiente por volver a ir a el lugar que esta cuidado por un diablo o un ser humano que puede hacerle algo mal. Fernando dice que el volvía a ir a este lugar cada día hasta que la noche llegara, el le gustaba ir, no le daba miedo. La muchacha de ojos verdes es el personaje que es más cuidadosa de lo que hace, también parece ser una persona con mucha pena. La muchacha de los ojos verdes no sale cuando va Fernando a el lago, ella nadamas enseña sus ojos. “El día en que saltó sobre ella mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña.., muy extraña..: los ojos de una mujer.” Ella nunca le enseñaba nada hasta unos días después cuando lo hico que caminara y caerá en el agua. Cuando hico esto, enseña que ella fue inteligente, ella tuvo que pensar en lo que tenía que hacer para que el pudiera caminar y caerse a el lago. El último personaje que es Iñigo, esneña unas características que dicen que el es cuidadoso y un poco crédulo. Iñigo fue cuidadoso porque el no quería pasar a el lado de la diente de los Álamos porque es sabía de la historia que venía con eso. El les dijo que ya no podían pasar porque eso era peligroso el no quiso poner a nadie en problemas. “Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Álamos: la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal.” Aunque esta cita enseña que Iñigo fue cuidadoso también enseña que el es un poco crédulo, Iñigo cree que el espíritu existe, la mayoría de la gente ya no piensa en esas cosas, piensan que son historias echas para espantar a los niños pequeños, aunque Fernando le había dicho que esto no era de verdad el seguía pensando y creyendo en el espíritu.

    El cuento empieza con una cacería muy intensa, los dos Fernando y Iñigo están montados en caballo. Fernando le ha pegado a un ciervo y todos lo están tratando de alcanzar. Este es el primer ciervo que Fernando ha herido, el quiere alcanzarlo. Ya meró lo alcanzan pero Iñigo les dijo a todos que ya no podían a seguir a el ciervo, Fernando estaba enojado y confundido con lo que había pasado, el pensaba en alcanzarlo. Fernando sabía que dejarlo morir en el bosque iba ser una desperdicia, Iñigo sabía de la fuente de los Álamos y no quería que a nadie le pasar nada malo. La casería empezó muy intensa y cuando llego a el punto donde ya parecía que iban a agarrar a el ciervo, tuvieron que parar. “Herido va el ciervo…, herido va… no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas… Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban” así ,como dice en esta cita, empezó la historia, en una lucha contra los casadores y el ciervo herido.

    Fernando se encoleriza en el principio de la historia, cuando Iñigo le dice que ya tienen que parar de seguir a el ciervo. Fernando le pegó y estaba herido el ciervo, el quería agarrar lo porque esa era su primera vez. Todos estaban tan cercas de el ciervo que ya lo podían haber agarrado, Fernando estaba tan enojado que le preguntó a el jefe que porque hizo eso, el jefe, Iñigo. Iñigo contesto con que el espíritu malo de la fuente de los Álamos estaba protejiendo loas aguas y ellos no podían pasar e su lado. Fernando estaba encolorizado, el se fue a buscar a el ciervo el sólo en el bosque, nadie fue detrás de el. “¿Qué haces, imbécil? Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque. ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?” Fernando le dijo esto, como dice en la cita, el no pensaba en que esto era malo pero no nadamas pregunto en órdenes de el jefe si no lo llamo un imbécil. Fernando estab tan enojado que el no sabía que estaba haciendo el quería su ciervo.

    En la segunda parte Fernando está embargado por la tristeza, Fernando no sabe quien es la muchacha de los ojos verdes. El la quiere conocer aunque sabe que el puede estar hablando de es espíritu de la fuente de los Álamos. Fernando esta muy triste, Iñigo noto en la diferencia de el modo de Fernando. Iñigo también noto que estaba más triste desde que se fue a la fuente después de agarrar el ciervo. “¿Qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos, en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos.” Aquí Iñigo le está hablando con Fernando sobré lo que le está pasando desde que se fue a la fuente de los Álamos.

    En la segunda parte también se torna incrédulo Fernando, el no cree que la muchacha de ojos verde es real. Le habla a Iñigo de que cuando va a mirar a la fuente mira unos ojos verdes en la agua. Piensa que su imaginación es lo que lo está haciendo mirar a esa muchacha. El quiere que Iñigo le diga si el esta mirando una muchacha real o nadamas es su mente. Cuando le cuenta todo de la muchacha, incluyendo sus ojos verdes Iñigo le dice que es el espíritu de la fuente de los Álamos. Fernando tampoco piensa que eso es real, aunque el piensa que ella no es real, el piensa que ella tampoco puede ser el espíritu de la fuente de los Álamos. “Sí -dijo el joven-, es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero ya no es posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo… Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede dame razón de ella.” En esta cita enseña que Fernando le está explicando de la mujer, el ya no cree que ella es verdad, el quiere saber si ella es real entonces le pregunta a su amigo Iñigo.

    También en la segunda parte, Fernando esta muy interesado con la fuente y su belleza. Le describe como esta y que se queda allí todo el día hasta que se oscurece. Fernando sabe que nadie esta familiar con la belleza de la fuente y el estaba tratándose explicarle la belleza a Iñigo. No puede creer que la fuente puede estar tan bonita, el pensaba que la fuente que esta cuidada por un espíritu es algo como magia. “Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde.” En esta cita Fernando le está explicando de que el se quedaba desde la mañana hasta que se oscureciera. “la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago.” Aquí en esta cita Fernando le está explicando la belleza que biene con la fuente, el lo explica como que nunca había mirada nada como eso.

    En la tercera parte Fernando parece ser valiente por el amor, el vuelve a la fuente y mirar a la muchacha. Cuando la miro el le estaba tratando de hablar, la muchacha de los ojos verdes le contesto. Fernando le dijo que la amaba, la muchacha dijo que ella lo amaba más, ella le dice que ,que pasaría si ella fuera un demonio, el le contesto con que el la amara la misma manera que sí fuera una persona normal. Aquí Fernando esneña que el fue valiente, las personas normales fueran espantadas a la idea de que ella fuera un demonio. El la amaba tanto que no le importaba nada, el fue valiente por el amor. “Si lo fueses.:., te amaría…, te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más de ella.” Aquí es lo que Fernando le dijo a la muchacha de los ojos verdes después de que le preguntó de que pasara si ella fuera un demonio, el fue valiente aunque el sabía quien era ella.

    En la última parte de la historia Fernando está hablando con la muchacha de los ojos verdes, ella le dice que lo ama y que el puede atar con ella siempre si se va con ella. Fernando esta tan enamorado que caí en su trampa, ella le estaba hablando y el enamorado no miró nada mal. Fernando no quería nadamas que estar con ella. “Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven… y la mujer misteriosa lo llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso…, un beso…” Fernando, como dicen estaba enamorado, el no pensaba con la razón y estaba usando sus emociones para escoger lo que el iba a hacer.

    El ambiente es muy romántico, durante el cuento hablan de el amor de la vista de la fuente t de el amor imposible con un espíritu malo y un señor que no sabe de la fuente y sus magias. Puedes revisar la historia y enseña las cosas más románticas si lo revisas bien. Fernando como cualquier persona enamorada no estaba usando sus razones, uso sus emociones y esta muerto por lo que pasó por esta enamorado.

    En las dos historias, Los ojos Verdes y Amor Secreto tienen cosas que hacen la historia y el ambiente romántico. En las dos historias unos hombres están locos de amor, ellos no conocen muy bien a la muchacha pero ya están enamorados. Los dos hombres no piensan con la razón y le dan prioridad a las emociones. Las dos historias están muy similares, no hay muchas diferencias, sólo que son diferentes personajes y diferente cuentos. Las dos historias tienen los puntos iguales. Todo tiene que ver con el amor u el romanticismo y que las personas le dan la prioridad a las emociones y la razón es algo que ellos no usan.

  2. 1. Los elementos románticos de la historia son cuando Fernando regresa a la fuente de los Álamos para ver si obtenía una respuesta de su amada. Él estaba completamente enamorado de aquella misteriosa y bellla mujer que tenía unos preciosos ojos verdes, tan brillantes como esmeraldas. “Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.” Le decía Fernando a aquella mujer, él estaba enterado que ella no era una mujer normal, (si no que era un demonio) pero el amor que sentía uno hacia el otro, era más pudiente que su razón. Otro elemento es cuando Fernando se va con aquella mujer para así poder amarse por siempre. “Fernando dio un paso… hacía ella… otro…, y sintió unos brazos delgados y flexibles que se aliaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve… y vaciló…, y perdi piene, y cayó al agua con rumor sorde y lúgubre.” A Alfredo no le importo el hecho de que su amada no fura una mujer normal, apesar de que ella misma se lo contó. También le dijó que lo amaba, y queo amaría cómo a nadie, pra siempre; eso fue el punto devil, y sellarón su amor con un beso.

    2. Fernadi de Argansola-Era muy bien cazador. También era arrogante por la forma en que trataba a Iñigo.Él no le tomó importancia a lo que le había dicho Iñigo acerca de la fuente de Álamos, y cómo buen caprichoso fue a este ese lugar en busca de su presa. Depués de aquel día, él quesó completamente enamorado de una mujer que vivia en la fuente. Era muy romántico por que apesar de que sabía que la mujer no era normal él se fue con ella y le dijó, “te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida…”
    Iñigo-era el mortero del grupo de cazadores. Era un hombre muy sabio, por eso le había advertido a Fernando de que aquella mujer que vivía en la fuente era un demonio. “Un día u otro os alcanzará su venganza y expiaréis muriendo, el delito de haber encegado sus ondas.”
    La mujer de los ojos verdes-era un espíritu del cuál todos temían y tenían muy mal concepto. Todos decían que si pasabas por sus aguas, te mataría; pero la verdad era otra. “Yo te amo más aún que tú me amas; yo que desciendo hasta un mortal siendo un espíritu puro.” Todos estaban equivocados acerca de lo que en realidad era la mujer. Al parecer ella también le correspondía a Fernando en sus sentimientos.

    3. El tropel de hombres, caballos y perros se encontraban cazando. El señor Fernando había dado un golpe nunca antes visto, le dio al ciervo pero esté siguio avanzando. El mortero les advirtió que el ciervo se dirijía a la Fuente de Álamos, por eso nadie se atrevio a ir. Fernando no estaba de acuerdo en dejar ir su caza, el mortero trató de detenerlo pra que no fuera pero todos sus esfuerzos fueron en vano. “Con el diablo no sirven valentías.” Lo decía por el demonio que vivía en la fuente y que todo aquel que pisara sus aguas, lo pagaría.

    4. a) Se encoleriza- Fernando empieza a enojarse cuando el mortero le dice que no puede llegar hasta la fuente de álamos.”¿ que haces imbésil?” Estaba enfurecido porque no estaba dispuesto a perder su caza. El mortero le dijo que era mejor darla por perdida porque en esa fuente vivía un demonio.”¡pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en mano de Satanás…”Nadie lo pudó detener y se fue en busca de su ciervo.
    B) Es embargado por la tristeza- Fernando se encontraba triste porque se había enamorado de una mujer que ni siquiera le respondía a sus palabras. De una mujer que todos decían que era un espíritu maligno, era todo un misterio.” Tú me ayudaras a desvanecer el misterio que envuelve a esta criatura, que al parecer solo para mi existe, pues nadie la conoce ni la he visto, ni puede darme razón de ella.
    C)se torna incredulo- Fernando ya estaba enterado de lo que era aquella mujer, pero aún así el siguía visitando aquel lugar. Iñigo ya la de advertido que, “un día u otro os alcanzará su venganza.”Fernando no podía creerlo y sólo le dijo que el de veras la amaba a esta rara mujer de ojos verdes. “Mira cómo podré dejar yo de buscarlos.” Los ojos de aquella mujer lo tenian imnotizado y no se daba cuenta de que era un demonio.
    D) esta embelesado de la fuente- Fernando está embelesado de la Fuente porque ahí es donde está su amada, a la que por más, por más que invoca nunca encuentra respuesta. Pero el insistentemente sigue visitando el lugar con la esperanza de que algún día la mujer le corresponda a sus sentimientos. “Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos…” La misteriosa mujer tenía unos ojos verdes como dos esmeraldas, y eso fue la causante de aquel romance.
    E) Se muestra valiente e invoca el amor- Como de costumbre Fernando le grita palabras a la misteriosa mujer para que haber si por casualidad decide dejar de ver y conversar con él por unos minutos. ” Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como una noche profunda. Yo te amo y noble o villana seré tuyo, tuyo siempre.”
    F) Como imnotizado sucumbe en las redes del amor- Después de que Fernando terminó de hablar la la mujer,ella me dijo, ” Yo te amo más aunque tú me amas; yo, que desiendo hasta un mortal siendo un espíritu puro..” esto es lo que Fernando estaba esperando, luego la mujer lo llamó, y él se acerco a ella. “… una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve…, y perdió pie, y cayó al agua…” Se sumergieron, y la mujer había conseguido lo que quería se lo llevo con ella.

    5. El autor usaefectos del ambiente cuando Fernando le describe aquel misterioso lugar en el que nadie se había atrevido pisar, a Iñigo. Le describe como la, “Fuente brota escondida en el seno de una peña…” Con este efecto el autor logra que el lector entre la historia y que habrá su imaginación.
    “… Cuénto con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.”

    6. El personaje Alfredo de ” Amor secreto” es parecido pero a la vez es diferente al personaje Fernando de esta historia. Ambos personajes son todos los románticos, que se mueren por el amor de unas bellas damas. La diferencia entre ellos, es que Alfredo está perdidamente enamorado de una mujer rica que ni siquiera le hace caso, todos sus intentos de conquistarla fallan, por la simple razón que no son de la misma posición económica. Por el otro lado Fernando al igual que Alfredo, se encuentra perdidamente enamorado de una mujer. La diferencia es muy notable, esta mujer sí le corresponde a sus sentimientos; pero el problema es que esta mujer es un demonio que al final termina siendo un espíritu puro. Los dos cayeron en la terrible enfermedad, el mal de amores.

  3. La fuente que el cuento dice es qué al parecer es muy hermosa porque tiene a su alrededor flores muy hermosas y su pasto es verde porque el verano acababa de empezar, por eso sus flores y los árboles estaban tan hermosos cómo nunca porque era un lugar hermoso qué a la vez era difícil de explicar. Tenía un río que el agua parecía azul de lo limpiá que estaba y corría por toda la barranca y bajaba en una cascada que era dónde se miraba lo hermoso de ésa fuente. También los animales que tenía eran hermosos porque ellos tenían el lugar limpio dónde al llegar a la fuente té impresionabas de lo verde que estaba porque parecía cómo si estabas en un sueño qué al mirar a sus alrededores mirabas que tenía plantas de diferentes colores. Otras cosas qué mirabas era que en la mañana mirabas la niebla blanca, blanca dónde no se podía mirar nada y cuándo salía el sol se iluminaba toda la fuente qué al mirar salir el sol té imprecionabas. Y ha si era el paisaje de la fuente.
    Los elementos románticos de está leyenda es dónde el Joven Fernando mira a la joven que habitaba en la fuente de los Álamos y élla le empezó hablarle diciéndole cosas a él y también diciéndole que sólo él la podía mirar que porqué élla también estaba enamorada de él que porqué las demás personas creían que élla era un demonio malo, pero no lo era a si porque élla también párese que se había enamorado de él. Pero él se enamoró de los ojos que la joven tenía que porqué nunca en su vida había mirado a alguien con ésos ojos tan hermosos que élla tenía. También dónde la historia tiene más romanticismo es dónde él miro a la joven por primera vez y élla se le quedo mirando también y sus ojos se cruzaron juntos y hay fue dónde el joven se enamoró de élla. Pero el romanticismo de está historia fue de que el joven sin haber conocido a la mujer que había mirado un día en el bosque, él ya estaba enamorado de élla sin importale si fuera un demonio malo o una persona buena. Él la iva amar tal y cómo fuera que porqué él nunca se había enamorado a si y nunca quería perder su amor y se enamoró más de sus ojos verdes y eso es lo qué se me hace más romántico de la historia.
    Iñigo es un viejo que era líder de un grupo de cazadores porque él solía cazar animales pará poder vivir y dónde le gustaba más cazar era sercas de los Álamos. Pero él sabía muy bien qué era lo que pasaba si se asercaba a la fuente que estaba escondida tras unas rocas dónde las tinieblas la escondían, pero él no quería decirle a nadien qué era lo que había haya porque tal vez los curiosos irían haber qué era lo que había y por la curiosidad se podrían hasta morir por la tentación de lo que escondía ésa fuente.
    Los cazadores son hombres que se dedicaban a cazar animales pará luego venderlos o comérselos y un día éllos andaban con su líder cazando un animal pero ése animal se les había escapado lejos haya por la fuente dónde el líder sabía lo que había y un cazador iva tras de el animal pero su líder los detuvo y fue dónde les dijo qué era lo que pasaba haya pero uno no quiso entender y fue haber y cuándo regreso dijo qué por poquito se andaba muriendo qué porque haya habitaba el demonio y que tal vez no quería que nadien pisará su territorio.
    Fernando es el hombre qué estaba totalmente obsesionado sobré la mujer que él decía haber visto en la fuente de los Álamos. Él se enamoró desdé el primer día que la miro porqué sus hojos de ésa mujer eran tan hermosos que nunca en su vida se los había visto a nadien. Él no sabía que hacer porqué era su gran secreto de amor porque él pensaba que si se lo contaba ha alguien no se lo iban a creer, tal vez pensarían que él estaría loco, pero él un día se decidió a contarle a una persona sobre su gran amor que tenía y lo que había mirado en ha quella cascada.
    La hermosa mujer que habita en la fuente de los Álamos, élla es una mujer hermosa que nadien la puede mirar porque élla sólo se le parecía a un joven del que al parecer también élla estaba enamorado. Pero las personas decían que élla era el demonio qué porque sólo utilizaba sus encantos pará poder enamorar a los hombres y ahogarlos en el lago dónde élla vivía.
    La cacería es dónde los hombres se dedican ha cazar los animales pará vender o sólo por copetencia y sentirse el mejor de todos los hombres que habitan el grupo de los cazadores. Ellos son hombres que se van al bosque dónde hay más animales pará poder cazar y ganar dinero.
    Fernando se encoleriza porque él quería ir tras el animal que se les había escapado porque no lo podían atrapar él y sus amigos. Pero después él se dio cuenta que los demás de sus amigos se detuvieron cuándo él cruzó una parte del bosque dónde el líder les dijo que ya pará haya no podían ir que porqué haya habitaba una alma maldita que cautivaba ha los hombres pará enamorarlos y matalos. Pero Alfredo no le importo lo que decía su líder porque él dijo que ése animal iva hacer pará él y para nadien más y entonces él se fue para alcanzarlo, pero después regreso y dijo que por poco se andaba muriendo que porqué las patas de su animal casi lo andaban pisando y entonces él dijo que tal vez era porque se había asercado tanto dónde decían que habitaba el demonio maldito.
    Fernando fue embargado por la tristeza porque el primer día que él miro a la joven se enamoró por sus ojos verdes y tan hermosos que tenía y qué nunca en su vida había mirado ha alguien haci cómo élla. Pero después cuándo la miro élla se desapareció y él no se había preocupado porque había pensado que después la iva a volver ha ver. Pero lo malo es qué no fue haci porque él la andaba buscando y quería saber quién sabía algo de élla pero lo malo fue que nadien la conocía y ni siquiera sabían de élla. Entonces él se puso triste porque no sabía nada del amor de su vida, porque él se había enamorado totalmente de élla.
    Fernando se torna incredulo porque él no creía nada de lo que su líder le decía que al parecer la mujer del que él se había enamorado era un demonio malo qué cautivaba sus encantos pará a traé ha los hombres y después los ahoga en el rio dónde su alma o su cuerpo habitaba. Entonces él era necio porque él decía que eran puras mentirás que porqué la mujer que él había visto era de verdad, él decía que pará creerlo tenía que mirar de frente ha frente pará creer que lo que decían de élla fuera verdad. Entonces él no quería creer nada de lo que había escuchado que su líder le había dicho, entonces él se decidió ir averiguar y mirar con sus propios ojos lo que decían de élla.
    Fernando se embeleso en la fuente cuándo él miro ha la joven mujer que decían que era el deomonio malo. Pero él de mirar tanto encanto y de mirar tan hermosa que era élla, ha él se le había olvidado todo lo que le habían dicho de élla, porque él se enamoró de mirar a una mujer tan diferente ha la demás y lo que a él le gusto más y se enamoró fue de los ojos verdes que tenía ésa joven tan marabillosa. Ha demás de mirar la hermosura de las plantas que tenía la fuente, porque también nunca se imajinaba que la fuente fuera tan hermosa porque él nunca se imajinaba que en ése lugar habían las mejores plantas y que parecía cómo un jardin de todo tipo de flores porque nunca había mirado algo haci tan hermoso.
    Fernando se demostró valiente cuándo él iva bien decidido hablar con la mujer que se había enamorado él, pero ha pesar de lo que el líder le había dicho que élla era el demonio. Ha él no le importo porque él quería confrontarla pará que élla le dijiera toda la verdad de lo que hablaban de élla, pero después élla le empezó hablar de amor y le dijo que “si fuese el demonio que haría él”, y él le dijo que no le importaba que porqué él la iva amar tal y cual fuera. Y hay fue en dónde él embocó al amor porque ha él no le importaba cómo élla era porque él se había enamorado profundamente y la iva amar tal y cómo fuera élla.
    Fernando estaba tan hipnotizado por la mujer que él decía que era el amor de su vida, pero lo malo era de que él no creía que élla fuese el demonio maldito que decían que era. Ha él no le importaba nada porque él estaba totalmente loco por su cuerpo y la hermorsura que élla era. La mujer tenía en sus redes ha Fernando porque tal vez él seria capaz de hacer todo, sólo pará que la mujer se hubiera dejado ver el rostro.
    El autor usa descripciones del ambiente dónde los cazadores ban al bosque ha cazar los animales y dónde un día Fernando descubre a la hermosa mujer y él se enamora profundamente de élla, y lo que ocasiono ésto es que él se arriesgué ha que la mujer lo mate. Porque decían que élla era el demonio que mataba a todos los hombres que se asercaran a la fuente dónde élla vivía. También lo malo de está leyende fue que decían que la mujer que habitaba por la fuente era un demonio, porque mataba a todos los hombres y lo que ocasiono un problema fue que la gente iva creyendo que era verdad y que ésa mujer era muy mala, pará que nadien fuera ha la fuente de los Álamos.
    Fernando está totalmente osepcionado en una mujer misteriosa que él un día miro en una fuente que él había mirado pero lo que más lo enamoró de élla fueron sus ojos porque él nunca había mirado ha una mujer cómo los ojos de élla y ha demás su mirada de la mujer también había cruzado con la mirada de él y hay fue dónde él quedo totalmente enamorado de élla. Pero lo curioso fue de que ha él no le importaba nada de lo que dijieran de élla, porque él no quería creer nada, él decía que eran mentiras que porqué esa mujer era buena y que a él no le interesaba lo que dijieran de élla. Y en la historia de Alfredo casi era similar porque él estaba enamorado de una mujer que tal vez nunca en su vida le iva hacer casó porque élla era una mujer rica que se la pasaba paseando en su carrosa por las calles del palacio. Pero él estaba totalmente osepcionado con élla porque él la seguía a dónde élla fuera y lo malo es que élla no sabía nada de él y él tampoco de élla. Están casi igual ha Alfredo porque también él no sabía nada de ésa joven y lo que sabía no le importaba. Casi las dos historis se tratan igual porque los dos hombres están enamorados de unas mujeres que nunca en su vida se les haría realidad estar con ellas, porque ésas dos mujeres tenían sus diferencias con ellos y ni siquiera sabían nada de ellos. Pero lo más interesante és que Alfredo iva decidido a declararle su amor a la joven y casi igual que Fernando, los dos querían hacer lo imposible pará que se dieran cuenta ellas que ellos estaban profundamente enamorados de ellas. Y yo creó que los dos hombres querían hacer todo lo imposible pará estar con las mujeres que ellos querían y poreso hacían todo lo romántico, aún que los demás pensaran que ellos estaban locos de amor.

  4. Haz una ilustracion (a color) de todo el pasaje de la fuente.

    Describe y desarrolla los elementos romanticos de esta leyenda.

    Analisis de personajes.

    Describe la caceria.

    Describe los pasajes de la historia donde Fernando:

    a) Se encoleriza.
    b) es embargado por la tristeza
    c) Se torna incredulo
    d) esta embelezado de la fuente
    e) se muestra valiente e invoca al amor.
    f) como hipnotizado sucumbe en las redes del amor.

    Donde usa el autor descripciones del ambiente y que efectos logra con este recurso?

    Compara y contrasta los amores de Fernando en esta historia y de Alfredo en “Amor secreto”. Enfoca tu ensayo dentro del contexto romantico.

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