Aritmética indígena, Bruno Traven ( Español 1 )

Durante mi larga vida -ando en los noventa y seis. . . , bueno. .. todavía me faltan dos meses y siete días- he aprendido que es casi imposible, si no se desea, morir de hambre en el campo o en las pequeñas aldeas. La cosa es bien distinta en las grandes metrópolis.

Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo.

Además, siempre tuve la intención de producir algo que pudiera beneficiar a la República, obedeciendo al divulgado lema: “Trabajar y producir es hacer patria.”

Me establecí en una especie de cabaña que estaba sobre una colina a kilómetro y medio de un pueblo habitado por campesinos indios, todos los cuales, según pude enterarme al pasar el tiempo, eran gente buena y honesta.

Cierto día recibí la visita de Crescencio, un vecino del lugar, que empezó por hablarme de varias cosas sin importancia, de tal manera que yo, sin ser adivino, pude darme cuenta de que algún interés lo llevaba, sin que me fuera posible precisar cuál era éste, hasta que dijo:

-Bueno, señor; me voy, hasta luego. Oiga usted. . . Los dos estábamos sentados en los escalones del pórtico. Cerca de nuestros pies, mi perra, una terrier, retozaba con sus cinco perritos que había tenido hacía unas seis semanas.

Todo el tiempo mientras conversábamos estuve tratando de investigar lo que Crescencio pretendía, pues tenía gran curiosidad por saber el motivo de su visita.

Por fin dejó de charlar, se levantó, miró a los perritos que jugaban mordiéndose entre sí, chillando, estornudando, tirando a su paciente madre de la cola, de las orejas, de las patas.

Concentró su atención en los animalitos como si se fijara en ellos por primera vez desde su llegada. Luego hizo: “ss-ss, ps-ps, tza tza-ks-ks, wooh-wooh”, como si tratara de asustar a algún bebé. Después se inclinó, los acarició, les dió de palmaditas y finalmente dijo:

-Caray, ¡qué lindos perritos, qué chulos, hermosísimos!

Hasta entonces vislumbré lo que quería.

Cuando se disponía a partir, tomó a uno de los cachorritos, se lo acomodó en un brazo, y le rozó la piel varias veces ante la fingida indiferencia de la madre, que guiñaba un ojo constantemente, viendo como Crescencio consentía a su perrito.

-Perrito lindo -dijo-, de veras, por la Virgen Santísima, que es un perrito muy lindo; será muy bravo, bravísimo, cuando crezca, un buen perseguidor de bandidos y robaganados. Yo conozco bien a los perros. Sé desde el momento en que nacen cuando serán bravos.

Ya aprenderá a ladrar fuerte y a ahuyentar a todos los leones y tigres del pueblo. Bueno, señor, este es el que me conviene, exactamente el que he estado buscando. Me lo llevo en seguida pa que se vaya acostumbrando a su amo. Muchísimas gracias, mil, mil gracias, señor, por su amabilidad. Esta fiera hará un gran cazador de ladrones y de conejos cuando lo haya entrenado bien.

Nunca he visto yo que un indio se tome el trabajo de entrenar a un perro, aun cuando tuviera posibilidad de hacerlo.

Crescencio dió la vuelta y antes de salir dijo: -Con su permiso, señor. ¡Adiosito!

-Oiga, Crescencio -le llamé-, usted no puede llevarse al perrito sin pagarme. Ese perrito cuesta un peso plata.

Se detuvo, y sin mostrar sorpresa, enojo o embarazo alguno, dijo:

-¿Cómo dice usted, señor?

De hecho nunca tuve intención de vender los perritos. Como la madre era la única de su especie en el distrito, los cachorros salieron una cruza horrible, los que desde luego y precisamente por esta razón resultan más adecuados para estas regiones tropicales que los perros de raza fina. De momento no sabía exactamente qué hacer con ellos. Quería dos para mí, los otros tres, sin embargo, no podía regalarlos, pues ello habría sido mal entendido por estas gentes, cosa que habría terminado por hacerme quebrar tanto financiera como moralmente.

Sé por experiencias no muy halagüeñas, que regalar algo que tiene cierto valor sólo nos causa dificultades.

Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.”

Otro diría: “¿Por qué no me da a mí un perrito, señor americano? ¿No fuí yo quien le trajo sus cartas del correo la semana pasada pa que usted no tuviera que ir en medio de aquel calor terrible hasta el pueblo?”

Otro, hubiera interpretado como un insulto el hecho de que no le hubiera yo obsequiado un perro, habiéndolo hecho con otros cinco hombres a quienes él consideraba como a sus peores enemigos, alegando ser tan honesto como los otros habitantes del pueblo y tener el mismo derecho que tenían los por mí favorecidos.

y cuando hubiera dado todos los perros, vendría algún campesino a pedirme uno de los dos chivitos recién paridos por mi cabra, pues, ya que había yo regalado todos los perros ¿por qué razón no podía yo honrarlo a él, mi mejor amigo, entre todos aquellos que se habían impuesto a mi estupidez? Y si no le daba el chivito, sus amigos insistirían en que yo seguramente lo consideraba un bandido, un cruel asesino, no merecedor de un regalo mío, y así, por mi culpa, perdería su reputación honrada en el pueblo.

Sabedor de todas estas cosas, después de mis largas estancias entre aquellas gentes, tenía que obrar de acuerdo con lo que la experiencia me dictaba. Así, pues, no tenía tiempo que perder y con mayor brusquedad de la necesaria dije:

-Crescencio, el perrito le costará un peso plata, y a menos que traiga el dinero, no podrá llevárselo. Debe usted comprender, Crescencio, que estos perros me han costado bastante por la leche, el arroz y la carne que se comen. Lo siento, pero tendrá usted que dejarlo y traer el peso primero.

Crescencio colocó al perrito cuidadosamente junto a su madre quien lo recibió con gran satisfacción, lamiéndole la piel como para quitarle el mal olor que le dejara Crescencio, que aparentemente no era muy del agrado de la madre, pues ella le miró después del baño como diciendo: “Ahora, hombre, no vuelva a tocarlo, porque ya está limpio y quiero que dure así siquiera un rato. Ya puede irse, porque la función ha terminado.”

Evidentemente, hasta aquel momento terminó Crescencio sus difíciles reflexiones, juzgando por el tiempo en que se tardó en contestar:

-Yo le consideraba a usted como un buen cristiano, señor, y siento en lo más profundo del alma haber descubierto que no lo es usted. ¿ Cómo puede ser tan cruel y despiadado? ¿ Cómo le es posible arrebatar de mis brazos a este pobre animalito indefenso? ¿No se da cuenta de lo mucho que ya me quiere? ¿No se fijó que no quería dejarme y volver al duro suelo? Usted debió haberlo visto, señor; seguramente que lo vió.

-Traiga usted el peso y tendrá el perro.

-¿Todos cuestan un peso? -preguntó Crescencio después de meditar.

-No, éste no -dije señalando a uno al acaso-, éste le costará ocho reales.

(Ocho reales hacen exactamente un peso.)

-¿Ocho reales? -repitió Crescencio-. Ocho reales es muy poco por un perrito tan bonito. De cualquier modo prefiero el que había tomado, ya puede ladrar y tiene una voz fuerte. Veo claro lo que va a hacer con los ladrones. No, señor; no me venderá usted el otro por ocho reales, yo sé bien lo que compro. Me llevo éste por un peso, es el más bravo de todos.

-Bueno, se lo guardaré hasta que traiga el peso.

-Muy bien, señor; hasta mañana..

Con esas palabras Crescencio se despidió y regresó a su casa.

A la mañana siguiente, temprano, Crescencio regresó, y después de mirar pensativo a los perritos, dijo:

-Un peso es mucho dinero, señor. En verdad, creo que es mucho pagar por ese animalito, porque en final de cuentas, ¿pa qué sirve semejante pedacito de carne? Eso es lo que quiero que me diga, caballero. Le aseguro que si ve a un bandido echa a correr con la cola entre las piernas. Un peso plata es muchísimo dinero por un perro que todavía no sabe ni comer solo. Pa decir a usted la verdad, habrá de pasar mucho tiempo antes de que sea útil, antes de que pueda perseguir a los bandidos, a los ladrones de ganado, a los leones y tigres. Y como cazador de conejos, seguramente se asustaría con sólo verlos. Yo creo que no pago un peso por ese perrito que apenas si se ve; cualquier rata hambrienta es más grande que él.

-Por mí muy bien, Crescencio. Si no quiere comprado, déjelo; ni quien se ofenda. Un peso plata es mi última palabra.

De pronto cambió totalmente el tono de su voz e inició una nueva conversación.

De no conocer a esta gente, yo hubiera pensado que renunciaba a comprar el perro.

Comenzó por platicar de todo lo ocurrido durante los últimos días en el pueblo. Una ternera se había perdido, aparentemente robada por un puma, cuyas huellas habían sido halladas no lejos del pueblo. El alcalde había recibido una carta del gobierno a fin de que la comisión de salubridad visitara el pueblo con órdenes de vacunar a todos los habitantes contra la viruela. La señora López había tenido un niño la noche anterior, pero tan débil que quizá para entonces ya habría muerto. El único caballo que el señor Campos poseía había sido mordido por una víbora de cascabel, pero parecía estar bien y mejorar de la pierna rápidamente. El maíz crecía regularmente; de cualquier modo, un poco de lluvia le haría bien. Sin embargo, no había señales de que lloviera durante todo el mes, a juzgar por el cielo y el viento.

-La vida no es como antes. No, señor. Debe usted creer a un hombre que la conoce y ha sufrido muchísimo; créame, señor.

Yo me concretaba a escuchar y a asentir con la cabeza, esperando a que llegara al punto esencial. El perrito volvería pronto a la conversación y mi curiosidad era saber cómo volvería a abordar el tema.

Empezó refiriéndose al precio de las mulas, de los caballos, de los burros y cerdos, de los huevos y del rendimiento que tendría el maíz el día de la cosecha.

-Hablando de precios y de gastos -dijo Crescencio en el curso de su conversación-, me figuro que debe usted sentirse muy solo aquí en su jacalito. Ayer decía yo a mi mujer; ese gringo que vive en la colina, bueno, dispénseme, señor; quiero decir que la mujer dijo, ese americano míster debe sentirse muy solo, sin tener jamás quién le acompañe. La soledad debe ser insoportable en la colina. ¿Cómo hace usted, señor, pa no volverse loco? Dije a la mujer, sí, yo le dije: Tienes razón, Julia; ese gring… ese americano se volverá loco a fuerza de estar solo, enteramente solo, tarde o temprano perderá la razón, dije yo a la mujer.

Aquello empezó a intrigarme. Claramente presentía que preparaba el terreno para hablar nuevamente del perrito.

-No me siento tan solo como usted cree, Crescencio. Tengo mucho trabajo. Éste ocupa totalmente mi atención y casi nunca me doy cuenta de que estoy solo. Me gusta vivir así, trabajando duramente.

-Eso es, eso es, precisamente, lo que la mujer dice, que tiene usted demasiado trabajo que hacer. ¿Cómo, por todos los santos, puede usted hacerlo todo solo?

Cocinar, lavar y limpiar la casa. Ni yo ni la mujer podemos entender semejante cosa.

Naturalmente, un indio es incapaz de comprender cómo un hombre puede guisar su comida y lavar su ropa él mismo si no le queda otro remedio. Algo malo debe ocurrir a los hombres que hacen esta clase de trabajos sin quejarse.

Cocinar, lavar ropa y asear la casa son trabajos propios de la mujer. Un indio moriría antes de guisar su comida, salvo durante largos viajes en los que no puede hacerse acompañar de una mujer.

-¿Conoce usted a Eulalia, señor?

-No, no conozco a Eulalia.

-Verá usted; Eulalia es mi hija. Tiene casi diecisiete años y es muy bonita. Mi Eulalia es bonita, muchísimo muy bonita, la pura verdad, por la Santísima Virgen -dijo, besándose el pulgar para comprobar que no mentía-. Todos lo aseguran. Bueno, es morena, sí, pero no mucho. Tiene los ojos café muy bonito, muy brillante, es muy morena. Ya sabe usted cómo se pone uno con este sol tan fuerte. Pero no es negra. No, está muy lejos de ello, se lo aseguro. Es nada más morena como todas las indias de aquí. Debía usted ver su cabello. Tiene el cabello más largo, hermoso y espeso que pueda verse en cualquier parte. Y lo tiene perfumado. Fino, espeso y más sedoso que el de la mujer. Se lo juro a usted, señor.

Además, Eulalia es muy lista. Casi sabe leer y escribe perfectamente bien su nombre. Es muy honesta, eso sí tiene Eulalia. Créame mis palabras, caballero, y muy limpia. Es limpia y muy decente. Nunca va a bañarse al río como su madre y las otras mujeres del pueblo, ¡oh, no señor! Ella no lo hace, porque es muy decente. Acostumbra bañarse en un barril en la casa, sí, y dos veces por semana. También se lava el cabello y entonces se lo cepilla horas y horas enteras. No tiene piojos, no, señor; uno o dos tal vez, pero no muchos.”

Con gusto hubiera yo pagado un peso por saber cómo y cuándo saldría nuevamente a luz el asunto del perro. Porque era eso lo que perseguía a pesar de que ya ni siquiera miraba a los animalitos, pretendiendo desviar mis sospechas.

-La vida está muy cara, señor. ¿No le parece? Eulalia, mi hija, es muy económica. Sí, señor, míster. ¿ Cuánto cobra doña Cecilia en su fonda por una comida corrida? ¿Sabe usted, señor? Sin duda que lo ignora. A mí me lo dijeron unos arrieros, y aunque usted no lo crea, cobra sesenta y cinco centavitos. ¡Sesenta y cinco centavos por una sola comida y sin agua de tamarindo, que hay que pagarla aparte ¡

Ahora, vea usted, señor. Con sesenta y cinco centavitos, Eulalia, quiero decir, mi hija, puede cocinar por lo menos tres comidas, si no es que cuatro, y mucho mejores que las de esa puerca doña Cecilia, y además con las sobras puede usted alimentar a todos sus perros. Eulalia es diez veces mejor cocinera que su madre, sí, señor míster. Debería usted ver y probar las tortillas que ella hace. Son tan delgadas y sabrosas como usted no puede imaginarse. ¿Y los frijoles que cocina? ¡Por mi alma! Cuando uno empieza no deja de comerlos hasta reventar. Son tan suaves como la mantequilla más fina. En cuanto a ahorrativa, no hay otra como ella, es económica hasta con el jabón cuando lava la ropa. Le queda blanquísima con sólo un pedacito así de jabón barato.

Yo no comprendo cómo puede hacerlo, pero ella lo hace. Y sabe perfectamente llevar la casa.”

Su dicho era confirmado por su apariencia personal, pues aun cuando su calzón y su camisa de manta estaban viejísimos, aparecían bien remendados y muy limpios. Perfectamente lavados. Resta saber si ello se debía a la laboriosidad de Eulalia o a la de su madre. También su bien alimentado cuerpo, y su sonrisa despreocupada, ponían de manifiesto que en su casa había una buena cocinera.

-Yo y la mujer lo hemos pensado toda la noche -continuó-. Imaginamos que debe usted sentirse muy solo y que, además, no conviene a un caballero como usted cocinar y lavar. Y después de pensarlo más y más, yo y la mujer decidimos que la cosa no podía quedar así, y por eso pensamos enviar a usted a Eulalia para que haga todo el trabajo de la casa.

Cada vez se alejaba más del asunto del cachorro, pero conocedor de la gente de su clase, estaba seguro de que en cualquier momento volvería a la carga.

-Es una vergüenza vivir solo, señor; créame. No resulta bien pa ningún hombre sano. Y además, el hombre que vive solo comete un gran pecado, va en contra de la salud. No debe ser, señor; yo entiendo de esas cosas. Si le compra usted a Eulalia un catre, con sólo un catre y desde luego una cobija, puede quedarse aquí hasta de noche, y así podrá empezar a trabajar muy temprano, cuando haga fresco. A mí no me preocupa que se quede aquí toda la noche, porque usted es todo un caballero. Por supuesto que tendrá que pagarle un sueldo, porque ella no va a trabajar de balde y sólo por la comida que usted le da. Ella necesita comprar sus cosas: vestidos, jabón y todo eso.

Respecto a la permanencia de la muchacha durante la noche, pensé que ello podía traer consigo numerosas complicaciones y que, de no tener un gran cuidado, podría llegar el día en el que tendría que sostener no solamente a Eulalia y a sus padres, sino a toda su parentela formada por dieciséis o dieciocho miembros. Conozco a americanos, a ingleses y, créanlo o no, hasta a un escocés, sólo a uno, que se encuentran atrapados en esa forma sin poder escapar. Pero bien podía ella ir en la noche a dormir a su casa y regresar por la mañana para hacer el trabajo.

La idea no era mala. Además las conveniencias explicadas por Crescencio, me seducían. La verdad, yo perdía mucho tiempo cocinando y lavando, y resultaba tonto, pues una sirvienta podía hacerlo, y mucho mejor que yo. Tenía verdaderos deseos de investigar las propiedades medicinales de aquella gran cantidad de plantas tropicales y no disponía de tiempo para hacerlo, pues eran muchas las cosas que debía atender.

-¿Cuánto querrá ganar Eulalia? -pregunté a Crescencio, quien en último término era el que decidía este asunto.

-Yo creo que doce pesos al mes no serian mucho.

¿ Qué le parece a usted el trato, señor?

No contesté inmediatamente, porque me quedé pensando en el sueldo de una sirvienta en mi tierra y que sería aproximadamente de quince a la semana, y no pesos, sino dólares.

Crescencio, viéndome reflexionar, pensó que su alusión a la suma me -había dejado sin habla y sin aliento, y dijo, tratando de disculparse:

-Bueno, señor; podemos discutirlo, no fué mi última palabra. Digamos nueve pesos al mes. O . . . -Con los ojos casi cerrados me vió, tratando de adivinar si aceptaría su proposición-, “o… o… bueno, que sean siete cincuenta. No creo que sea mucho pagar por los montones de trabajo que hay que hacer aquí; todo se encuentra sucio y en desorden, pero no se ofenda, señor, eso es natural cuando no hay mujeres en casa; yo no trato de culparlo.

-Bueno -dije–, la probaré, porque vea, Crescencio, yo no conozco a Eulalia. La dejaré trabajar dos semanas, si resulta buena cocinera podrá permanecer aquí todo el tiempo que yo viva en este sitio, y que será aproximadamente un plazo de seis u ocho meses.

-Ya sabía yo que aceptaría. Yo y la mujer sabemos lo que un hombre quiere y necesita. Ahora me voy, regreso a casa para mandarle a Eulalia en seguida. Tendrá ya tiempo de cocinar la comida de hoy. Fíjese usted bien con qué cuidado hace todo. Su madre la ha enseñado a cocinar y a trabajar muy bien, muchísimo muy bien. Ya en la mañana, antes de que los primeros rayos del sol nos toquen y l1lucho antes que las gallinas despierten, ella se encuentra en pie, trabajando y trabajando. Ya verá usted por sí mismo y le gustará muchísimo. Bueno, como iba diciendo, tengo que irme.

Me sentí como atontado. Todo aquello me resultaba inesperado, y algo en aquel trato me parecía inadecuado, pero no podía determinar la causa. Si no hubiera hablado respecto a su deseo de tener un perrito, su proposición no me habría parecido extraña; era sólo su pretensión manifestada un día antes lo que me hacía sospechar, pues, sin duda, algo tenía que ver todo aquello con el ofrecimiento que me hacía de su hija para que me sirviera como cocinera. Y cuando dijo marcharse sin hablarme del perrito, me sentí completamente desilusionado, pues siempre me atribuí la facultad de leer los pensamientos de los indios con tanta facilidad como quien lee en un libro abierto.

Había caminado alrededor de cincuenta pasos cuando se detuvo y volviéndose dijo:

-De paso, señor míster, ¿no cree usted justo pagar algo adelantado a Eulalia? Como usted comprenderá, señor, ella tiene que hacer algunos gastos para arreglar sus cositas. Tendrá que comprar un delantal nuevo o sabe Dios qué necesite; ya su madre sabrá decide. Creo que con medio mes de sueldo le alcanzará.

-Mire, Crescencio; no le puedo hacer ningún adelanto porque no conozco a Eulalia, ni siquiera sé si ella está dispuesta a venirse a trabajar para mí. Puede ocurrir que no nos entendamos y que yo tenga que regresársela. No, Crescencio, no le pagaré nada adelantado, ya recibirá su sueldo al final de cada semana si así lo desea, pero hacerle adelantos, definitivamente no.

Crescencio al parecer se hallaba preparado para mi contestación negativa, porque no se afectó, mostrándose, por el contrario, afable y diciendo:

-Pero, señor. ¿He de ser yo, un pobre indio ignorante, quien haya de decir a usted las verdades acerca de este mundo? Ya es costumbre bien conocida que cuando se contrata a una criada se le paga un pequeño adelanto, podría decide que casi es una costumbre sagrada, algo que se hace para cerrar bien un trato. De otra manera no quedaría prueba alguna de él, sobre todo en este caso, ya que yo no sé ni leer ni escribir. Yo creo que con dos pesos la cosa queda bien. ¿ Qué le parece, señor?

-Bueno, Crescencio; ya que eso es aquí una costumbre, y para demostrarle que no pretendo contradecir los usos de las gentes de este lugar, le daré algo adelantado, pero no más de un peso plata para ratificar nuestro trato.

Fui a traer el peso y lo entregué a Crescencio.

El lo tomó, lo mordió para cerciorarse de que no era de plomo y dijo:

-¡ Mil gracias, señor míster! -Después de lo cual salió.

Nuevamente, no había caminado mucho cuando regresó. Esta vez mirando a los cachorros como si tratara de hipnotizados.

Sin decir palabra se aproximó a ellos, y con movimiento seguro tomó aquel que con anterioridad había tenido en los brazos el día anterior.

-Perrito lindo -dijo sonriendo y acariciándolo-. De ayer a hoy ha crecido algo, ¿verdad, señor? ¡Mírele qué dientes más afilados!

Le tocó la dentadura eon los dedos y, haciendo gestos cómicos, gritó:

-¡Oh, ah, bichito travieso! ¿Por qué me muerdes?, ¡diablillo! No, no, no muerdas los dedos de tu amo, porque todavía me sirven.

Mirándome de reojo y con los dedos aún en la boca del perrito, dijo:

-¡ Caramba, señor; tiene dientes afilados, parecen cuchillos! Mire, fíjese cómo lucha para escaparse de los brazos de su amo. Pero no lo lograrás, mañoso, no lo lograrás; no, señor. Por la Santísima, éste sí que hará un buen cazador de bandidos, y en adelante todos los días, con su ayuda, voy a tener montones de conejos. Oiga usted, señor, qué voz más ronca tiene; hará temblar a los tigres. Nunca vi en toda mi vida un perrito como éste. ¿Cuánto dijo usted que quería por él? ¿Un peso plata? Me parece un pecado, es una barbaridad pedir tanto dinero por un animalito inútil que sólo sabe comer y comer y destruir todo lo que se ponga a su alcance. Pero, de cualquier modo. . . -suspiró profunda y tristemente-, de cualquier modo, señor, ya que usted insiste en que sea un peso, ¿qué puedo yo hacer? Yo soy muy pobre, muy pobrecito. Un peso es mucho dinero, mucha plata. No comprendo cómo puedo pagar tanto dinero por un perro que de ello sólo tiene el nombre, ya que no sabe ni ladrar ni morder, ni sirve para nada todavía. Pero me quiere tanto el pobrecito, que si no me lo llevo estoy seguro que se muere. Eso sería pecar. No puedo abandonar este inocente animalito. Bien, ya que usted no quiere rebajar ni un centavo, aquí tiene su peso.

Sacó el peso que sólo unos minutos antes le había yo entregado, y cuya procedencia había tratado de hacerme olvidar con su larga plática acerca del perrito y de sus dientes.

Tomé el peso, mi peso.

-Bueno, señor -dijo llevando consigo al perrito-; ahora es mío, ¿verdad, señor? Lo he comprado, ¿ cierto? Le he entregado a usted el dinero que por él pedía. ¿ Correcto?

-Sí, Crescencio, el perrito es suyo; usted me ha pagado por él, honradamente. Así, pues, el trato está cerrado. Ahora, váyase y mándeme a Eulalia cuanto antes. Me gustaría que comenzara a trabajar desde luego y cocinara ya la comida del mediodía.

-No se preocupe, señor; la mandaré en seguida. Soy su padre y ella hará lo que yo le ordene. Estará aquí antes de una hora con todas sus cosas y se pondrá a trabajar ahoritita.

Así partió.

Esperé una hora, dos, tres, y seguí esperando.

Ya me había engreído con la idea de que alguien hiciera el trabajo doméstico. Me había animado con la idea de tener en casa a una muchacha y de oírla cantar, hablar, arrastrar las cosas y hacer sonar los trastos. Comenzaba a sentirme solo sin su presencia, aun cuando nunca la había visto, la extrañaba ignorando aun su apariencia. Cuando transcurrieron cuatro horas de nerviosa es. pera, no pude contener más mi impaciencia. Tal vez algo terrible le había ocurrido. Posiblemente una horda de bandidos había entrado arrasando el pueblo y llevándose a Eulalia.

Así, pues, me dirigí al pueblecito. Todo estaba en calma, como siempre, tostándose a los rayos del sol tropical. Los gallos se paseaban perezosamente, los guajolotes parecían hacer gárgaras, los burros rebuznaban y los perros ladraban y aullaban con aburrimiento. De vez en cuando se oía llorar a un niño.

Llegué al jacalito de Crescencio. A la fresca sombra del techo de palma le encontré, sentado en cuclillas con la gloriosa, imperturbable e inimitable pereza de los nativos del trópico. Jugaba con el cachorrito y ponía tanta atención en ello, que parecía dedicado a la tarea más importante del mundo.

Al verme dijo, sin la menor alteración ni en la voz ni en la expresión de su cara y usando de toda esa graciosa cortesía que constituye la segunda naturaleza del indio:

-Pase, señor, pase por su casa, aquí todos estamos a sus muy amables órdenes.

Yo, desprovisto de esa calma que sólo la cultura verdadera, nacida del corazón, proporciona, estallé inquiriendo:

-¿Dónde está Eulalia? Me prometió mandada inmediatamente, ¿no es verdad?

-Eso es, exactamente, lo que le prometí, señor, y lo que hice en cuanto llegué a casa.

-Bueno, pues aún no llega.

-Yo no tengo la culpa, señor. Yo la mandé en seguida, pero ella me dijo, iY lo dijo con un descaro!, que ella no quería ser cocinera de ningún gring . . . , es decir, que no quería cocinar y trabajar con ningún americano. ¿Qué podía yo hacer, señor? Dígame. Eulalia es ya una mujer y sabe usted que las mujeres en nuestros días tienen sus ideas. Nunca hacen lo que deben y lo que sus padres les ordenan. Los padres ya no tenemos mando alguno sobre ellas. Todas esas ideas raras las han tomado de las gringas; quiero decir, de las mujeres de su país. -y movió la cabeza en la dirección en que suponía podría encontrar a los Estados Unidos, caminando lo suficiente-. Se lo juro que la mandé luego, luego, como lo había prometido. Pero no es un burro, yo no puedo arriada hasta la casa de usted con un palo en la mano cuando ella se niega a trabajar pa usté. Pero por la Madre Santísima -dijo, besándose el pulgar-, juro que cien veces la mandé como se lo prometí. Pero ella no quiere dejar la casa pa ir a vivir y a trabajar a otro lado. Y si la envié en seguida fué porque así se lo había prometido a usted, y yo cumplo con mi palabra.

-En ese caso, Crescencio, tiene usted que devolverme el peso que le di por el contrato.

-¿De qué peso habla usted, señor? Ah, sí, ya recuerdo; el peso de Eulalia. Pero no recuerda usted, señor, que yo se lo di cuando compré el perrito y que usted dijo: “Está bien, Crescencio.” Eso es lo que usted dijo.

Me sentí aturdido, pensé que algo raro debía haber en lo que yo había aprendido acerca del comercio moderno en el curso por correspondencia que seguía. De momento, sin embargo, no pude abarcar bien la situación en la que me había metido y de la que sabía no podría salir muy airoso.

No obstante, algo de lucidez quedaba en mi cerebro y pude decir:

-Si no me devuelve el peso del contrato, Crescencio, tendrá usted que devolverme el perro.

-¿El perrito? -Pareció dudar de mi razón a juzgar por los ojos azorados con que me miró-. ¿El perrito? -repitió en un tono como el que podía emplear para hablar a un fantasma- ¿El perrito, señor? ¿No habla usted del que tengo aquí en el suelo? ¿Pero no recuerda usted que sólo esta mañana se lo compré y le pagué por él un peso plata, el precio exacto que usted me pidió? ¿No se acuerda, señor míster? Entonces usted dijo: “Está bien, Crescencio.” Eso fué lo que usted dijo, exactamente. Y agregó que el perrito era mío, ya que lo había yo comprado honradamente pagando por él un peso plata.

Recapacité y comprendí que desde cualquier punto de vista que se le viera, Crescencio tenía razón. Pero me quedé con la idea de que algo anda mal en el curso comercial por correspondencia, que titulaban “El Vendedor Perfecto”.

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11 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Daniela Castro dice:

    1.¿Qué piensa el narrador de sí mismo?
    El narrador piensa que con los anos de edad que tiene, ha recolectado mucha inteligencia, sobre la vida, “Durante mi larga vida –ando en los noventa y seis. . ., bueno. … todavía me faltan dos meses y siete días – he aprendido que es casi imposible, si no se desea, morir de hambre en el campo o en las pequeñas aldeas”. Apesar de eso, tambien sabe que le falto mucho de que aprender, y por eso le falló su intento de sostenerse a si mismo en la ciudad, “Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo”. Incluso se siente inútil, porque no tuvo más opción que regresar al campo.

    2.¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio?
    Originalmente, el narrador nunca tuvo intención de vender los cachorros, pero cuando se iba a ir Crescencio con el perrito, decidió cobrarle un peso plata. El sabía que no podia regalar los perros, por que no quería tener un mal entendido con las demás gentes del pueblo, y también porque piensa, “que regalar algo que tiene cierto valor solo nos causan dificultades”. El narrador pensaba que si le regalaba el cachorrito a Crescencio, el día siguiente vendrían más hombres del pueblo reclamandole por que no le regalaban un perrito a ellos. Pensaba, que iban a comentar sobre cosas que habían hecho anteriormente para él, por ejemplo dijo, ”Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello”. Despues siguió imaginandose lo que cada hombre le diría para convencerlo de regalarles un cachorro. Y por esas razones, le tenía que cobrar a Crescencio, pensó que el malentendido, le harían terminar por hacerse quebrar, “tanto financiera como moralmente”.

    3.¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas?
    Crescencio es una persona engañosa, y creativo para poder salirse con la suya. El planeo todo, para que el narrador le diera el peso plata para comprar el perrito. Crescencio fue inteligente en cambiar el tema de conversación para distraer a el narrador, también fue inteligente en decirle que iba a mandar a su hija para hacerle los quehaceres a cambio de que le pagara un peso plata. La cantidad exacta que le pedía para comprar el perrito. También pudo cambiar sus palabras para favorecerse a si mismo, por ejemplo cuando el narrador fue a reclamarle por que nunca fue Eulalia, él simplemente le contestó, “las mujeres tienen sus ideas. Nunca hacen lo que deben y lo que sus padres les ordenan”. Yo me puedo identificar con las características de inteligencia, y creatividad, yo me identifico con esas, por que igual que Crescencio, puedo manipular a la gente para obtener lo que yo quiero, exactamente lo que él hizo para agarrar el perrito. También porque yo se como cambiar mis palabras para favoreserme a mi misma.

    4.¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta?
    En este cuento, la mujer se representa como alguien que solamente está allí para lavar la ropa, y asear la casa, se refieren a esos trabajos, como trabajos propios de la mujer, “Cocinar, lavar ropa y asear la casa son trabajos propios de la mujer. Un indio moriría antes de guisar su comida, salvo durante largos viajes en los que no puede hacerse acompañar de una mujer”. La mujer también tienen un estereotipo de ser un poco tontas, y de tener un nivel bajo de inteligencia, “Eulalia es muy lista. Casi sabe leer y escribe perfectamente bien su nombre”. También tienen el estereotipo de ser bonitas, honestas, limpias y decentes, “Es muy bonita…Es muy honesta, eso sí tiene Eulalia. Créame mis palabras, caballero, y muy limpia. Es limpia y muy decente”. La mujer en este cuento, también son mal pagadas, por que Crescencio acepto que solamente le pagarán siete cincuenta por todo el mes a Eulalia, “…siete cincuenta. No creo que sea mucho pagar por los montones de trabajo que hay que hacer aquí; todo se encuentra sucio y en desorden”.
    5.¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo?
    El pueblo esta formado de campesinos y Indigenos, basado en lo que nos contó el narrador, conocemos que el pueblo es muy distinto a la ciudad. El también nos dice, “Me establecí en una especie de cabaña que estaba sobre una colina a kilómetro y medio de un pueblo habitado por campesinos indios, todos los cuales, según pude enterarme al pasar el tiempo, eran gente buena y honesta”, eso nos dice que la gente son personas buenas y muy honestas.
    A pesar de eso, cuando la gente del pueblo hacen favores, esperan algo a cambio, por esa misma razón, el narrador dudó en regalarle el cachorro a Crescencio, “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dio usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? Él nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello”.
    Ademas de eso, era normal y aceptado que las mujeres hagan las labores del hogar como lavar y cocinar, y era extraño para un hombre hacer esas tareas, “Naturalmente, un indio es incapaz de comprender cómo un hombre puede guisar su comida y lavar su ropa él mismo si no le queda otro remedio. Algo malo debe ocurrir a los hombres que hacen esta clase de trabajos sin quejarse”.
    6.Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto.
    El título de este cuento es, “Aritmética indígena”, la Aritmética es una rama de las matemáticas. Al principio, este título no tiene sentido con la historia, porque los indigenos no son muy reconocidos por su cantidad de conocimientos de las matemáticas, pero después de un poco de pensar, el concepto es muy facil de entender. Aparte del hecho de que los indigenos no saben mucho acerca de la aritmética, recompensan por saber mucho de otras cosas, como la agricultura, los campos, y su forma de pensar y convencer a otros. Por ejemplo, en este cuento, Crescencio uso su “Aritmética indígena” para salirse con la suya, y obtener el perrito. Él engañó al narrador prometiéndole que su hija llegaría a servirle como su criada, y le hizo su pago de un peso plata por adelantado, el mismo peso plata que usaría más tarde para comprar el perro de él, y como ya sabemos, nunca llegó la hija. Crescencio fue más listo que el narrador y uso su “aritmética indígena” para obtener lo que quería.
    7.Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.
    La discusión principal del cuento es sobre la compra del perro. El narrador no quería regalar el cachorro a Crescencio, por que temía que otras personas iban a venir a reclamarle por que no les regalaba un perrito a ellos también, “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello”. Incluso, el narrador pensaba que ponerle el precio de un peso plata, era más razonable que regalarle el perrito porque, “regalar algo que tiene cierto valor solo nos causan dificultades”. En contraste, Crescencio pensó que a pesar de ser un perrito muy bueno, un peso plata era demasiado que pagar por él, y hasta acusó el narrador de ser un hombre desalmado por no regalarselo, “Yo le consideraba a usted como un buen cristiano, señor, y siento en lo más profundo del alma haber descubierto que no lo es usted. ¿ Cómo puede ser tan cruel y despiadado? ¿ Cómo le es posible arrebatar de mis brazos a este pobre animalito indefenso? ¿No se da cuenta de lo mucho que ya me quiere? ¿No se fijó que no quería dejarme y volver al duro suelo? Usted debió haberlo visto, señor; seguramente que lo vió”.
    Otra discusión principal era sobre el contrato de Eulalia. A el narrador, no le molestaba hacer los quehaceres del hogar, porque esos y otros trabajos lo mantenían ocupado, y sin sentirse solo, “No me siento tan solo como usted cree, Crescencio. Tengo mucho trabajo. Éste ocupa totalmente mi atención y casi nunca me doy cuenta de que estoy solo. Me gusta vivir así, trabajando duramente”, y por eso, no era necesaria la ayuda de Eulalia. Al contrario, Crescencio, opinaba otra cosa, el pensaba que no era bueno para un hombre vivir solo y tener que hacer los quehaceres que eran obligaciones de una mujer, y por eso insistió tanto en el contrato de Eulalia, “Es una vergüenza vivir solo, señor; créame. No resulta bien pa ningún hombre sano. Y además, el hombre que vive solo comete un gran pecado, va en contra de la salud. No debe ser, señor; yo entiendo de esas cosas. Si le compra usted a Eulalia un catre, con sólo un catre y desde luego una cobija, puede quedarse aquí hasta de noche, y así podrá empezar a trabajar muy temprano, cuando haga fresco. A mí no me preocupa que se quede aquí toda la noche, porque usted es todo un caballero”.
    Relacionado con el contrato de Eulalia, otra discusión es el sueldo que recibirá por trabajar de criada de el narrador. Para Crescencio, doce pesos al mes era razonable, por que eso es lo que él acostumbraba a ver, y hasta pensó que se le hacía mucho a el narrador, “Yo creo que doce pesos al mes no serian mucho…Bueno, señor; podemos discutirlo, no fué mi última palabra”. Al contrario de lo que pensó Crescencio, doce pesos al mes se le hacían muy pocos para el narrador, por que donde el venia, las criadas cobraban mucho más por sus labores, “No contesté inmediatamente, porque me quedé pensando en el sueldo de una sirvienta en mi tierra y que sería aproximadamente de quince a la semana, y no pesos, sino dólares”.

    8.Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.
    La solución sugerida por el narrador, sobre la discusión de la compra del perro, es que Crescencio pague un peso plata “Oiga, Crescencio -le llamé-, usted no puede llevarse al perrito sin pagarme. Ese perrito cuesta un peso plata”. El pensó que era lo mejor, porque así nadie tendría razón por que reclamarle, y tenia razones por que le iba a cobrar el peso plata, “Crescencio, el perrito le costará un peso plata, y a menos que traiga el dinero, no podrá llevárselo. Debe usted comprender, Crescencio, que estos perros me han costado bastante por la leche, el arroz y la carne que se comen. Lo siento, pero tendrá usted que dejarlo y traer el peso primero”. Al contrario, Crescencio pensó que era demasiado dinero por el perrito, su solución era tratar de convencer a el narrador de cambiar de opinión, “Un peso es mucho dinero, señor. En verdad, creo que es mucho pagar por ese animalito, porque en final de cuentas, ¿para qué sirve semejante pedacito de carne? Eso es lo que quiero que me diga, caballero. Le aseguro que si ve a un bandido echa a correr con la cola entre las piernas. Un peso plata es muchísimo dinero por un perro que todavía no sabe ni comer solo. Pa decir a usted la verdad, habrá de pasar mucho tiempo antes de que sea útil, antes de que pueda perseguir a los bandidos, a los ladrones de ganado, a los leones y tigres. Y como cazador de conejos, seguramente se asustaría con sólo verlos. Yo creo que no pagó un peso por ese perrito que apenas si se ve; cualquier rata hambrienta es más grande que él”.
    La segunda discusión era sobre la contratación de Eulalia. El narrador acabó siendo convencido por Crescencio para contratarla, dijo; “La idea no era mala. Además las conveniencias explicadas por Crescencio, me seducían. La verdad, yo perdía mucho tiempo cocinando y lavando, y resultaba tonto, pues una sirvienta podía hacerlo, y mucho mejor que yo. Tenía verdaderos deseos de investigar las propiedades medicinales de aquella gran cantidad de plantas tropicales y no disponía de tiempo para hacerlo, pues eran muchas las cosas que debía atender”. Para Crescencio, su solución era que el narrador contratara a Eulalia, y que ella se quede la noche en su casa, y que le de un sueldo para que ella pueda comprar sus cosas, “…puede quedarse aquí hasta de noche, y así podrá empezar a trabajar muy temprano, cuando haga fresco. A mí no me preocupa que se quede aquí toda la noche, porque usted es todo un caballero. Por supuesto que tendrá que pagarle un sueldo, porque ella no va a trabajar de balde y sólo por la comida que usted le da”.
    En relación a la discusión sobre el sueldo de Eulalia, Crescencio empezó con 12 pesos al mes, pero después pensó que al narrador se le hacía como mucho, le bajo hasta llegar a siete cincuenta, “Bueno, señor; podemos discutirlo, no fué mi última palabra. Digamos nueve pesos al mes. O . . . -Con los ojos casi cerrados me vió, tratando de adivinar si aceptaría su proposición-, “o… o… bueno, que sean siete cincuenta”. Crescencio bajo el sueldo sin saber que al narrador, doce pesos al mes era muy poco comparado a lo que cobraban las criadas de donde viene el. Sin embargo, no le dijo nada a Crescencio, y aceptó su propuesta, “Bueno -dije–, la probaré, porque vea, Crescencio, yo no conozco a Eulalia. La dejaré trabajar dos semanas, si resulta buena cocinera podrá permanecer aquí todo el tiempo que yo viva en este sitio, y que será aproximadamente un plazo de seis u ocho meses”.

  2. Saray Aguirre dice:

    El narrador piensa que su inteligencia es limitada. Que por no ser lo suficientemente inteligente, no tuvo la oportunidad de hacer una vida en los estados unidos y hacerse ciudadano como otras personas. El nos dice, “Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo.” Y por la misma razón que no es tan hábil con lo que le dijo Crescencio, fue como le saco un peso plata y con el mismo pudo comprarle el perrito que él quería. “Recapacité y comprendí que desde cualquier punto de vista que se le viera, Crescencio tenía razón. Pero me quedé con la idea de que algo anda mal en el curso comercial por correspondencia, que titulaba “El Vendedor Perfecto”. Aqui nos deja saber que se da cuenta de como Crescencio uso inteligencia mientras le platicaba.

    Una de las razones por las que el narrador le quiere cobrar a Crescencio es porque no quiere que cuando los de el pueblo miren a Crescencio con el perro, no quiere que le vayan a pedir a él un perro también y querer que se los de gratis. Aquí nos da un ejemplo de que le dirían, “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.” Otra de las razones es que ya cuando no tenga perritos que dar tendra que dar sus animalitos como un cabritos recién nacido. Nos dice, “y cuando hubiera dado todos los perros, vendría algún campesino a pedirme uno de los dos cabritos recién paridos por mi cabra, pues, ya que había yo regalado todos los perros.”

    Crescencio tiene una personalidad de siempre tratar de hacer lo bien para él o lo que más le convenga. Así como cuando trata de convencer a el narrador de rebajar el precio al perrito porque en verdad lo quiere. Yo me puedo identificar con esa característica que él tiene en su personalidad por que hay veces que yo tambien trato de convencer a los de las tiendas de que me rebajen el precio si creo que es muy alto. También Crescencio es muy inteligente cuando se trata de convencer a alguien de hacer lo que él quiera. Haci como le contó la historia de su hija Eulalia y todos los detalles para hacerla pasar como una muchacha demasiada perfecta para criada. También me puedo identificar en esa parte a él porque cuando yo quiero que me dejen ir a un lado o que me dejen hacer una cosa, también les dijo solamente lo bien en hacer esa cosa o ir a este lugar.

    En este cuento, yo creo que la mujer deja un papel importante porque cuando Crescencio le dice al narrador de cómo la mujer tiene que hacer todos los quehaceres de la casa. “Cocinar, lavar ropa y asear la casa son trabajos propios de la mujer.” Y si no fuera por como Crescencio le explico como Eulalia, quien presenta el papel de la mujer en este cuento, le servirá a el narrador en su casa o de cómo le podía ayudar, no hubiera convencido a el narrador de ni siquiera darle un dinero de adelanto para poder pagarle a Eulalia ya que era una costumbre allí en ese pueblo. Y si el narrador no le hubiera dado el peso de plata a Crescencio, entonces él no hubiera comprado el perro. Entonces por eso yo creo que el papel de la mujer es importante en este cuento.

    Yo describiría el sistema social como no muy comunicativo en una manera positiva si no en muy mal hablada. Como cuando el narrador mencionó como no quería que luego otros cinco de vinieran a decir, “¿Por qué le dio usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.” hablando mal de Crescencio cuando en verdad no es mala persona. Solo sabe cómo salirse con las suyas en una manera inteligente. El sistema político del pueblo lo describiría como no muy correcto. Dan las cosas muy caras según Crescencio como La señora Cecilia quien vendía la comida muy cara y con ese dinero Eulalia podía ser mucha más comida.

    El título del cuento, “Aritmética indígena” es la forma en expresar la manera de cómo se hacían los tratos los indios. La palabra Aritmética tiene algo que ver on matemáticas o números. En la historia los unicos numeros de quien escuchamos era el dinero o los pesos. La palabra Indígena quiere decir de otro tipo o de algo diferente. Estas dos palabras nos es algo muy cercano al cuento por que casi toda la historia se trató de como Crescencio le hizo para poder sacarle el dinero a el narrador y poder comprarle el perrito. Y como el le va a reclamar a Crescencio de porque no llegó su hija y que él quería su peso de plata para atras o su perrito pero luego Crescencio le dice por que no puede darcelo para atrás, porque el ya se lo habia comprado.

    Los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación de la compra del perro son muy distintas. Ya que Crescencio pensó que el narrador le iba a dar el perro por gratis pero no fue así, y fue de allí como los dos pensaron diferente. Crescencio decía que ese perro sería bueno para perseguir bandidos y roba ganados, y que sería bravissimo cuando estuviera grande y por eso se lo quería llevar. El narrador estaba de acuerdo con el contal de que le pagara un peso de plata y se lo podía llevar pero Crescencio pensó que un peso de plata era mucho dinero para un perrito que todavía estaba muy chiquito. En el contrato de Eulalia también pensaron diferente los senores. El narrador dijo que él no pagaría en adelanto por que todavia no conocia a Eulalia pero Crescencio dijo que era una costumbre pagar en adelante cuando se contrataba una criada. Y como el narrador casi no sabía nada de eso, entonces alli si estuvieron de acuerdo los dos y le pagó un peso de plata. Por último en el sueldo de Eulalia, el narrador si estaba de acuerdo en pagarle doce pesos a la criada ya que en el otro lado se pagaba catorce, pero catorce dolares. Aqui solamente en pesos pero como Crescencio no sabia de eso le fue bajando al sueldo de su hija por que el pensaba que si era mucho que pagar por mes.

    Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas. En las discusión antes mencionada de el perro, el narrador sugeria que Crescencio pagará un peso de plata para que se lo pudiera llevar porque si se lo daba gratis, luego eso le traerá problemas a el. Pero Crescencio decía que se lo diera gratis ya que eso lo haría un buen cristiano allí en el pueblo. Y también porque un peso de plata era demasiado dinero para él ya que era pobre. En la discusión antes mencionada de el contrato de Eulalia el narrador asegura que él le pagaría a la criada cada fin de semana cuando ya trabajara para el. Pero Crescencio ofrecía que le pagara algo en adelanto ya que era una costumbre y entonces así fue. Pero el narrador solo le pago porque el no sabia nada de allí. Para terminar, en la discusión antes mencionada de el sueldo de Eulalia, el narrador sugeria que el sí pagaría a la criada pero no le dijo si exactamente a Crescencio cuando dijo doce pesos. El narrador estaba de acuerdo porque no era tanto ya que alla se paga catorce dolares cual es mucho más que doce pesos. Pero como Crescencio no sabia de nada de eso él ofrecía el sueldo a un precio mas y mas bajo porque el pensaba que era mucho aunque en realidad no lo era.

  3. Maritza Eguiza dice:

    Maritza Eguiza
    Per.2
    ¿Qué piensa el narrador de sí mismo?
    El narrador piensa que él no es suficientemente inteligente para vivir en la ciudad porque el no ganaba suficiente dinero. Esto provocaba que el no fuera respetado por los demás. “Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas.”(Párrafo 2) Con esto podemos comprender que el admite pensar que el no es suficientemente inteligente para hacerse una vida cómoda en la ciudad. Cuando Crecencio le empezó a decir todas las cosas malas de vivir solo, fue cuando el narrador se empezó a sentir pena por sí mismo. “Me había animado con la idea de tener en casa a una muchacha y de oírla cantar, hablar, arrastrar las cosas y hacer sonar los trastos. Comenzaba a sentirme solo sin su presencia, aun cuando nunca la había visto, la extrañaba ignorando aun su apariencia.” Él empezó a sentirse solo y deseaba la presencia de otras personas.

    ¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio?
    El narrador le cobra a Crescencio un peso por el perro que Crescencio quiere. El narrador no nomas puede regalar a sus perritos porque luego va ser un insulto para las otra personas que le quieren comprar los perritos. “…no podía regalarlos, pues ello habría sido mal entendido por estas gentes, cosa que habría terminado por hacerme quebrar tanto financiera como moralmente.”(Párrafo 20) Si el nomas le regala el cachorrito a Crescencio la gente lo va a juzgar porque Crescencio nunca a echo nada bueno para el narrador. “Dirían: -¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.”(Párrafo 22) Las personas que le an hecho favores a Crescencio luego van a exijir que el tambien les regale los cachorritos y esto va ser que el narrador no gane nada de dinero por sus cachorros.
    Otra razón por la cual el narrador le debe cobrar a Crescencio es porque los perros le pertenecen a él y él sabe que valen dinero. El narrador no nomas puede vender sus cachorros con valor por nada. Especialmente a una persona que ni se los merece. Crescencio es una persona que tiene el título de ratero. “..¿Por qué le dió usted a ese ladrón de Crescencio..”(Párrafo 22) Este es otra razón por no regalaselo por que Crescencio no se merece un regalo tan bonito como un cachorrito.
    ¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas?
    Crescencio es una persona tramposa. Pero es muy inteligente porque el supo como confundir el narrador para que el se pudiera quedar con el cachorro. Crescencio es una persona que nomas es interesado en las cosas materiales porque el nunca se habia sentado a platicar con el narrador. “Cierto día recibí la visita de Crescencio, un vecino del lugar, que empezó por hablarme de varias cosas sin importancia…pude darme cuenta de que algún interés lo llevaba…Todo el tiempo mientras conversábamos estuve tratando de investigar lo que Crescencio pretendía, pues tenía gran curiosidad por saber el motivo de su visita.”(Párrafo 5 y 7) Él no más empezó a hacerle platica a el narrador cuando el miro que tenia unos cachorritos bonitos. Yo me identifico con Crescencio por que yo confundo a mi hermano o mis padres y puedo hacer que me compren algo cuando ellos no tenían intención de comprarme algo.

    ¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta?
    La mujer del cuento es la hija de Crescencio. Crescencio no la presenta por diciendole a el narrador que ella le puede cocinar y limpiar su casa. Crescencio le dijo esto porque él y su esposa estaban hablando que es muy triste que el narrador aga trabajos de mujer. “Y después de pensarlo más y más, yo y la mujer decidimos que la cosa no podía quedar así, y por eso pensamos enviar a usted a Eulalia para que haga todo el trabajo de la casa.” Así fue como Crescencio primero presentó a su hija,la mujer en el cuento. Su hija fue presentada por Crescencio para que el pudiera engañar a el narrador para que le de un peso. El papel que ella juega en el cuento es de comenzar el plan de Crescencio para no pagar por el cachorrito. El narrador piensa que ella si va a trabajar para él, entonces le da el peso a Crescencio para que ella compre cosas para limpiar. Pero con el mismo dinero que le dio el narrador a Crescencio, Crescencio lo uso para comprar el cachorro. “Sacó el peso que sólo unos minutos antes le había yo entregado, y cuya procedencia había tratado de hacerme olvidar con su larga plática acerca del perrito y de sus dientes…Tomé el peso, mi peso.”

    ¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo?
    El sistema social del pueblo es amistosos. ”..recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello…yo quien le trajo sus cartas del correo la semana pasada pa que usted no tuviera que ir en medio de aquel calor terrible hasta el pueblo?”(Parrafo 22-23). Pero a la misma vez los indigenos tambein quieren que a ellos les regalen los cachorros por que le hicieron un favor a el narrador. Unas personas del pueblo si son muy amistosos porque le ayudaban a el narrador cuando el necesitaba ayuda. Aunque hay unas personas amables no todas son asi. Crescencio es un aprovechado porque el nunca le había hecho algo bueno a el narrador pero todavía quiere que le regale un cachorrito. El sistema político del pueblo no es tan bueno porque ellos no se comunican bien con la ciudad. Los de la ciudad son las personas intelligente y las del pueblo son las personas que no sobrevivieron en la ciudad. Entonces el sistema político del pueblo es muy diferente de a de la ciudad.

    Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto.
    El título de este cuento es “Aritmética Indígena.” Aritmética significa una parte de matemática que estudia los números y las operaciones que se hacen con ellos. La palabra indígena se significa aquel que originó del país que él se trata. Este cuento no tiene que ver con matemáticas y por eso estaba un poco confundida. Pero Crescencio es muy inteligente por la manera de como el conseguio a el cachorro. Entonces yo pienso que aritmetica tiene que ver con inteligencia. En el cuento aritmética significa la inteligencia de Crescencio y como él pudo engañar a el narrador. En el título la palabra indígena quiere ver con el cuento porque las personas del cuento son indígenas. Y el cuento toma lugar en un pueblo indigeno. El título le queda muy bien a el cuento porque esta explicando como personas pueden enganar a otras personas nomas por siendo inteligentes. Los indigentes eran inteligentes en su propia manera. El narrador no era la persona más inteligente porque dejo que Crescencio lo siguiera engañando muchas veces. Se creyó todo lo que Crescencio le dijo. Entonces esto fue la aritmética indígena de la historia.

    Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de
    Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.
    Los razonamientos del narrador y los de Crescencio son muy diferentes. Cuando Crescencio y el narrador discutieron sobre la compra del perro, Crescencio no quería pagar nada por el. “-Un peso es mucho dinero, señor. En verdad, creo que es mucho pagar por ese animalito..” Pero el narrador piensa que no es justo nomas regalar a algo con valor. Crescencio y el narrador también discutieron sobre el contrato de Eulalia. Crescencio quiere que ella vaya a trabajar con él pero el narrador piensa que no la necesita. Luego Crescencio convence a el narrador de que es una buena idea que ella vaya a trabajar para el. Crescencio quiere que el narrador le de un advanso en su cheque cuando ella todavía no a empezado a trabajar. Perro el narrador no le quiere dar nada a Crescencio. Al fin el narrador le viene dando un peso a Crescencio para que Eulalia compre lo que necesita para ir a trabajar.
    Para la compra del perro Crescencio cambia su opinión y piensa que si es buen valor pagar un peso por el perro. “Ocho reales es muy poco por un perrito tan bonito.” (Ocho reales son igual a un peso.) Entonces en esto ambos el narrador y Crescencio estaban de acuerdo. También ambos estan de acuerdo de que Eulalia venga a trabajar para el narrador. Al principio él no estaba de acuerdo pero luego sí se puso de acuerdo con Crescencio. Sobre el sueldo de Eulalia el narrador estaba de acuerdo de darle a Crescencio un peso para que Eulalia puede comprar lo que necesita para limpiar la casa del narrador.

    Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.
    Cuando Eulalia nunca llegó a la casa del narrador el fue a buscar a Crescencio. Cuando encontró a Crescencio él le dijo que le devolviera su peso porque Eulalia no llegó a trabajar. Pero Crescencio no se lo quería devolver. Entonces el narrador le dijo que le devolviera el perro. A esto Crescencio le dijo,”..¿Pero no recuerda usted que sólo esta mañana se lo compré y le pagué por él un peso plata, el precio exacto que usted me pidió?” El narrador quería que Crescencio le devolviera el perro o el el peso pero Crescencio se quedó con ambos. Si, es verdad que Crescencio pago por el perro, pero el no pago por el perro honradamente. Y por eso el narrador quiere que él le devuelva el perro, pero Crescencio no se lo va a devolver.

  4. Oscar E. Sanchez-Ramirez dice:

    1)¿Qué piensa el narrador de sí mismo? Lo que el narrador piensa de sí mismo es que no es tan inteligente. Por ejemplo, el dice que, “ Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo.” El narrador define su inteligencia por no haber avanzado económicamente en la ciudad. La edad y las experiencias vividas por el narrador no lo han hecho más inteligente o más capaz para trabajar en la ciudad.
    2)¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio? El narrador tiene muchas razones para cobrarle a Crescencio porque si no le hubiera cobrado, los otros Indios le hubiera recriminado y exigido un mismo mérito como el perrito que tanto quería Crescencio. Le hubieran dicho que ellos le habían hechos muchos favores y ellos también son merecedores de recibir un perrito también. Igualmente, el narrador sabía que aunque sus perros no eran los más deseables por sus características físicas, tenían un precio que tenía que ser pagado.“Me han costado bastante por la leche, el arroz y la carne que se comen.” De la misma manera,el precio no era tanto por no querer regalarselo a Crescencio, sino que también tenía que cobrarse la alimentación y el cuidado el perro. Por otra razón, el narrador no presentó evidencias de que Crescencio fuera su amigo y se supone que un obsequio como un perrito se le da a un amigo.
    3)¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas? Los rasgos de personalidad que encuentro en Crescencio es que tiene muy buena habilidad de hablar y persuadir a las personas a aceptar su ofertas. El demuestra esta habilidad cuando convence al narrador al aceptar a su hija Eulalia como cocinera y sirvienta. Igualmente, Crescencio es una persona que le gusta las cosas regaladas y sin que le cuesten nada. Es una persona que no se da por vencido porque alabo y persuadió al narrador para que le diera el peso para el perro que tanto anhelaba tener. Yo me identifico con la personalidad de Crescencio porque es una persona muy astuta y yo al igual que el albo e intentó convencer a mi mama en que me apoye o en que me permita comprar o hacer las cosas a mi manera. Por ejemplo, si quiero unos zapatos nuevos, tengo que convencerla y darle muchos motivos para confundirla y convencerla en aceptar.
    4)¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta? Crescencio presenta a la mujer como un testigo para que rectifique sus descripciones sobre su hija Eulalia. Usa palabras que supuestamente dijo su señora para convencer al narrador en aceptar a Eulalia como su sirvienta y cocinera. Crescencio dijo, “ yo y la mujer decidimos que la cosa no podia quedar asi, y por eso pensamos enviar a usted a Eulalia para que haga todo el trabajo de la casa.” Crescencio uso a su mujer y a su hija para poder convencer al narrador para que le diera un peso para el perro. Es posible que la mujer y Eulalia nunca existieron porque cuando el narrador fue a la casa de Crescencio nunca encontró a Eulalia o a la Mujer de Crescencio.
    5)¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo? El sistema social y político del pueblo se puede describir como un pueblo chismoso donde todo saben y conocen cada paso que occure de los demás. Por ejemplo, en narrador temía regalarle un perro a crescencio porque sabía que los vecinos y miembros del pueblos le recriminaron y le cobrarian todos los favores que le han hecho.“Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirán ¿Por qué le dio usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? Él nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.” Esto demuestra que en el pueblo las personas no hacen nada sin interés o por voluntad propia, lo hacen por recibir algo a cambio.
    6)Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto. El título de cuento “ Aritmética indígena” más o menos se entiende que aritmetica son los números y las cuentas mientras los indígenas se entendían por intercambios de objetos y tratos en persona. Por ejemplo, Crescencio no tenía el dinero para comprar al perro que tanto quería y entonces pretendió por el uso de la labia convencer al narrador en ofrecerle a Eulalia y sus servicios por el perro. Lo que no contaba el narrador es que la aritmética indígena lo dejaria como el perro de las dos tortas, sin perro y sin Eulalia. La aritmética indígena no tiene un balance porque comparan el precio de un perro con los servicios de Eulalia.
    7)Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.
    La compra del perro consiste en que primero Crescencio se quiso llevar el perro gratis la primera vez que lo vio y trató de justificarse diciendo que todavía no le iba a sacar provecho porque estaba muy pequeño. El narrador no permitió que se lo llevara porque ya lo había mantenido por algún tiempo y temía que el pueblo despues tambien le reclamaron los favores que le habían hecho anteriormente.. Por esas razones, el narrador pidió un peso por el perro aunque Crescencio se quejara porque era mucho por el cachorro. por esa misma razón, a Crescencio se le vino la idea de ofrecer los servicios de sirvienta y cocinera al narrador para poder pagar el peso por el perro. El contrato de Eulalia fue hecho para poder comprar al perro aunque Eulalia estuviera o no estuviera de acuerdo. El narrador piensa mucho las cosas cuando va a contratar a Eulalia porque él no la conocía. El la conocía por lo que Cresencio le había dicho. El le da una descripción de Eulalia haciéndole creer que va a ser una muy buena oferta a la cual no se va poder negar. El sueldo de Eulalia fue creado para sacar el dinero para el perro y en cuanto lo consiguió, Crescencio pidió un adelanto haciéndole creer al narrador que era lo que costumbre cuando hacían tratos con indios. Con ese mismo peso que le había dado, Crescencio pago por el perro.
    8)Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugiere el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.
    Las soluciones que sugiere el narrador al principio del cuento es que Crescenio le page un peso por el perro porque aunque estuvieran feos los cachorros tienen un precio por la alimentación y la crianza del perro. Crescencio alegaba que el perro no podía valer tanto dinero porque todavia no iban a estar listo para pelear bandidos y cazar conejos para su amo. El narrador le decía a Crescencio que le diera el peso o no se podría llevar al perro para su casa. Crescencio se va pero regresa con una oferta la cual incluye los servicios de sirvienta y cocinera de parte de su hija Eulalia. La oferta fue muy tentadora porque el narrador al final acepta y le da un peso de adelanto a Crescencio, el cual usa para pagar el perro. La sorpresa del narrador fue que Eulalia nunca llegó y fue una falsa para robarle el perro que supuestamente Crescencio le pago “honradamente”. El narrador fue a buscar a Crescencio para saber qué fue lo que había sucedido con su acuerdo y su sorpresa fue que Crescencio no pensaba obligar a su hija a trabajar para él y no pensaba regresar al perro. El narrador termino confundido con los hechos que habían ocurrido y decidió darle crédito a Crescencio como “el vendedor perfecto” o más bien el estafador perfecto.

  5. Jarely Vazquez dice:

    1. El narrador cree que como ha vivido por casi noventa y seis años, él ha aprendido mucho pero no fue demasiado inteligente para ver sido considerado un ciudadano respetable como tantos otros. El piensa que como no es muy inteligente, no tuvo la oportunidad de ser respetado, tener una linda familia ya que pues fue decidido por el destino. El narrador también cree que conoce muy bien la vida y ha sufrido suficiente. Él dice que estar solo casi no lo afecta porque tiene mucho trabajo y eso toma toda su atención.
    2. Una de las razones que el narrador tiene para cobrarle a Crescencio es porque “regalar algo que tiene cierto valor solo causa dificultades. Al siguiente día vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro.” Al ver regalado todos, le pedirían más cosas ya que lo quisieran convencer con los favores o algún trabajo que le hayan hecho. Otra razón que tiene el narrador es que Crescencio nunca ha hecho nada por él y se dice que el solo murmura sobre él. No se merecería un perro de una “raza fina” regalado si ni siquiera había ayudado al americano, “el narrador” a nada.
    3. Crescencio es muy creativo en su forma de pensar, ya que hico que el narrador le diera el peso de plata para que de ese mismo peso, le pagara el perro. Fue muy inteligente en decirle iría a hacerle el quehacer, pero al último decirle que “las mujeres tienen sus ideas. Nunca hacen lo que deben y lo que sus padres les ordenan.” También es un poco malo al hacerse tonto a un señor mayor que nada más se hico ilusiones en tener una casa con “alguien que me hiciera el quehacer doméstico” y se había animado con la idea “de tener en casa a una muchacha y de oírla cantar, hablar, arrastrar las cosas, y hacer sonar los trastos.”
    Yo me identifico con los rasgos de personalidad de ser creativa e inteligente. Yo pienso de varias maneras, y como en esta historia, yo alomejor hubiera pensado en algo así, pero no engañaría un pobre viejo americano que ha vivido tantos años y alomejor había sufrido bastante antes.
    4. La mujer no tiene un papel muy grande. Ella pudo hasta ver sido inventada por Crescencio. Todo lo que ella según hico fue dicho por Crescencio y al llegar el narrador al pueblo con Crescencio, la mujer nunca estuvo presente. Diciendo que le mujer fuera verdadera, se nos presenta muy preocupada por el americano. Se preocupa por quien le hiciera el quehacer y el que no estuviera solo. También un poco descuidada sobre su hija, ya que según Crescencio, ella no se oponía a que su hija de 17 años se fuera a vivir con el americano.
    5. El pueblo está formado de Indios Campesinos. No es un pueblo muy rico, hablando de dinero pero eran ricos con su honestidad y la característica de ser buena gente. Ellos se hacían favores unos al otro de vez en cuando. Ellos esperan algo a cambio, ya que a como dice el narrador “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dio usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? Él nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.” Viene siendo como una cadena, ya que si el narrador regalara un perrito, todos los campesinos indígenas quisieran uno en cambio de un favor que le hayan hecho.
    6. El título del cuento es ‘Aritmética indígena’. Aritmética es una rama de las matemáticas. Los indígenas no son muy reconocidos por su inteligencia de esta manera. Ellos son mejores en todo lo de campos, plantas y otras cosas. Como los Indígenas no son muy buenos en aritmética, ellos son inteligentes pero en su forma de pensar y saben cómo convencer a la gente. En esta historia, El indígena, Crescencio, engaño al americano haciéndole creer que le mandaría a su hija (que para mí fue inventada) para hacerle todo el quehacer doméstico y para acompañarlo. El pidió el adelanto del sueldo de ‘Eulalia’ según para cubrir gastos pequeños, pues para comprar las cosas que necesitaba para ir a trabajar pero lo que el americano no sabía era que con ese dinero, era con el que iba a pagar el perro que Crescencio quería desde un principio. La aritmética de un Indígena es diferente a la de una persona de una gran metrópolis.
    7. La Compra del perro:
    Comparando los razonamientos de Crescencio y el narrador, los dos Piensan que es buena idea que Crescencio regrese con el dinero el próximo día para comprar el perro, ya que Crescencio no llevaba el dinero ese día, pues no pensaba comprarlo. Él pensaba que el americano se lo regalaría sabiendo que no era el único perro que tenía. Aunque Contrastándolo, El narrador piensa que Un Peso plata es un buen precio para un perro de una Raza fina, pero Crescencio dice “-Un peso es mucho dinero, señor. En verdad, creo que es mucho pagar por ese animalito, porque en final de cuentas, ¿pa qué sirve semejante pedacito de carne? Eso es lo que quiero que me diga, caballero. Le aseguro que si ve a un bandido echa a correr con la cola entre las piernas. Un peso plata es muchísimo dinero por un perro que todavía no sabe ni comer solo. Pa decir a usted la verdad, habrá de pasar mucho tiempo antes de que sea útil, antes de que pueda perseguir a los bandidos, a los ladrones de ganado, a los leones y tigres. Y como cazador de conejos, seguramente se asustaría con sólo verlos. Yo creo que no pago un peso por ese perrito que apenas si se ve; cualquier rata hambrienta es más grande que él. “
    El contrato de Eulalia:
    Comparando los razonamientos del contratamiento de Eulalia, El narrador estaba convencido (ya que Crescencio lo había convencido) de que contratar a alguien para que le lavara, le cocinara e hiciera los quehaceres era una gran idea. Para Crescencio, era gran idea también porque él sabía que de ahí iba a sacar el dinero para el perro. Contrastándolo, pues el narrador lo piensa porque él no conoce a la muchacha de la que Crescencio habla. No conoce a la muchacha a la que Crescencio describe así; “muy bonita. Mi Eulalia es bonita, muchísimo muy bonita, la pura verdad, por la Santísima Virgen -dijo, besándose el pulgar para comprobar que no mentía-. Todos lo aseguran. Bueno, es morena, sí, pero no mucho. Tiene los ojos café muy bonito, muy brillante, es muy morena. Ya sabe usted cómo se pone uno con este sol tan fuerte. Pero no es negra. No, está muy lejos de ello, se lo aseguro. Es nada más morena como todas las indias de aquí. Debía usted ver su cabello. Tiene el cabello más largo, hermoso y espeso que pueda verse en cualquier parte. Y lo tiene perfumado. Fino, espeso y más sedoso que el de la mujer. Se lo juro a usted, señor. “Crescencio insiste en que es buena idea, y le sigue insistiendo al narrador, que acepta contratar a Eulalia.
    El Saldo de Eulalia:
    Contrastando los razonamientos del saldo de Eulalia, Crescencio primero empezó por decirle que Eulalia quería doce pesos al mes. Luego fue bajándole hasta que le dijo que nada más siete cincuenta. A Crescencio le parecía buen precio, ya que Eulalia nunca iría a trabajar. El nada más quería el adelanto del sueldo para comprar al perro. El narrador estaba inseguro, ya que él no conocía a Eulalia o la había tratado nunca antes. Comparándolo, los dos decidieron que el narrador la iba tratar por dos semanas y si era buena para hacer todo, se permanecería en el trabajo donde Crescencio le pagaría los Siete Cincuenta pesos.
    8. En la compra del perro, la solución que tiene Crescencio es que el narrador le regale el perro, pero al saber el narrador los problemas que esto le podía causar, su solución era venderle el perro por un peso plata. Ya que no traía el dinero Crescencio, el narrador sugirió que regresara el día siguiente con el peso plata. Cuando llego a lo del contrato de Eulalia, La solución que tiene Crescencio es que ella valla a la casa del narrador y le haga los quehaceres. El narrador no la conocía, entonces el decidió dejarla trabajar por dos semanas. Si sus servicios le gustaba, la dejaría quedarse el trabajo, al igual que si no le gustaba, no la dejaría. Se supone que si la iba a contratar, debería de ver un sueldo. Pues la solución que tenía Crescencio era que le pagara Siete Cincuenta al mes y le diera un poco de dinero en adelanto para comprar las cosas que necesitaba (delantal nuevo, etc.). Crescencio acepto, pero con el fin de nada mas darle permiso de trabajar por dos semanas y ya luego decidir si si podía trabajar en su casa o no.

  6. 1. ¿Qué piensa el narrador de sí mismo
    “Durante mi larga vida –ando en los noventa y seis. . ., bueno. … todavía me faltan dos meses y siete días – he aprendido que es casi imposible, si no se desea, morir de hambre en el campo o en las pequeñas aldeas.” Él está muy preocupado de morir de hambre en el campo o en las pequeñas aldeas. “Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo.” El narrador piensa que él es inútil porque debido a su inteligencia no pudo hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerse. “La cosa es bien distinta en las grandes metrópolis” dijo el narrador. Él se siente diferente al estar en las grandes metrópolis porque él está acostumbrado a estar en la ciudad.
    2. ? Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio?
    Una razón que tiene es que le hace falta el dinero. Otra razón es que el no quiere que luego lo cinco hombres que van a venir a comprarle un perrito, le anden diciendo que porque le dio el perrito gratis a Crescencio si el sol anda murmurando sobre el gringo como él le llama y también le dirían que porque le dio el perrito gratis a Crescencio si él nunca le ha hecho un favor y ellos sí. Otra razón es que Crescencio es muy codo y muy envidioso. En mi opinión yo pienso que qué el narrador tiene suficientes razones para cobrarle a Crescencio.
    3. ¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas?
    Crescencio tiene muchos rasgos de personalidad y un cual yo me identifico es que yo también trato de convencerlos de que me rebajen lo que quiero comprar porque a mí tampoco me gusta gastar mi dinero en lo que no me convenga gastarlo. Una personalidad que tiene Crescencio es que es muy envidioso y egoísta y domas piensa en él y no le importa lo que la gente diga.
    4. ¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta?
    Crescencio digo que su mujer había dicho lo siguiente” ese americano míster debe sentirse muy solo, sin tener jamás quien le acompañe. La soledad debe ser insoportable en la colina.” La mujer se nos presenta como la esposa de Crescencio y la madre de Eulalia. Se mira que a la mujer le gusta el chisme y andar hablando de los demás y también se mete donde no debe meterse, ella es igualita como su esposo Crescencio, son tal para cual.

    5. ¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo?
    “Me establecí en una especie de cabaña que estaba sobre una colina a kilómetro y medio de un pueblo habitado por campesinos indios, todos los cuales, según pude entérame al pasar el tiempo, eran gente buena y honesta”, dijo el narrador. El narrador dice que los indios son buena gente y son honestos. El narrador describe las aldeas como pequeñas. El narrador dice que el campo es bastante diferente que la ciudad.
    6. Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto.
    El título es Aritmética indígena y significa lo que explica la historia de Crescencio y el narrador de sus dificultades, es difícil para mí explicar el titulo porque yo no lo entendió, pero más o menos se trata de la moraleja de la historia y lo que está tratando de decir el autor.

    7. Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.
    Una discusión que tuvo el narrador con Crescencio fue sobre la compra del perro, el narrador está vendiendo los cachorros a un peso de plata pero a Crescencio se le hacía mucho dinero por un cachorro y el casi los quería regalados. El narrador daba los cachorros a un buen precio pero Crescencio es muy codo para dar un peso de plata para comprar un cachorro. Yo se fuera haber comprado un cachorro a un peso de plata, porqué yo no soy coda como Crescencio. Otra discusión que tubo Crescencio con el narrador fue sobre el contrato con Eulalia y el de su sueldo, Crescencio convenció al narrador de contratar a su hija Eulalia para que trabaje en su casa, el narrador se dejó llevar por las palabras de Crescencio y decidió contratar a Eulalia para que haga la limpieza, pero lo que Crescencio estaba interesado era en el sueldo de Eulalia. El narrador le dio un peso de adelanto a Crescencio para que se lo diera a Eulalia así como Crescencio se lo pedio. Crescencio compro el cachorro con el peso que el narrador le había dado para que él se lo diera a su hija Eulalia. Al fin nunca vino Eulalia porque nunca quiso venir y Crescencio le había dicho al narrador que el la iba a mandar aunque no quesería pero resulto arríbese y Eulalia nunca vino y Crescencio se quedó con el cachorro porque él le dijo al narrador que él le había dicho que el perrito era de él porque él lo había comprado honradamente pagando por el un peso de plata. Y así se quedaron las cosas, el narrador se quedó sin una muchacha que le haga la limpieza y sin un peso de plata, y Crescencio se quedó con el perro y su hija Eulalia
    8. Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.
    La solución que le había dicho el narrador a Crescencio era que le dé volviera su peso de plata que le había dado para el sueldo de adelanto para Eulalia, porque Eulalia nunca se presentó para hacer la limpieza de su casa. Crescencio le dijo que ya se lo había dado cuando el pago por el cachorro. Pero el narrador se dio por vencido cuando ya no sabía cómo explicarle a Crescencio qué él no le había dado el peso de plata que él le había dado para el adelanto de Eulalia. El narrador también se dio por vencido cuando Crescencio le había dicho lo mismo una y otra vez.

  7. Noemi Ramirez dice:

    1. El narrador piensa de si mismo que no es muy inteligente y que su inteligencia tenía limitaciones, creía que por eso no pudo sostenerse domo ciudadano y tuvo que regresarse a vivir al campo. El cree que es casi difícil creer que está en sus 96 años. El cree que no fue justo con don Crescencio al no quererle dar el perrito, pero sabía que así era como la gente iba a empezar a llegar para pedirle que les regalara un perrito. El piensa que hizo muy mal comercio con don Crescencio, ya que por ningún lado que viera el trato que hicieron Crescencio iba a tener siempre la razón. “Pensé que algo raro debía haber en lo que yo había aprendido acerca del comercio moderno”. El narrador era un viejo que vivía solo pero él decía que él nunca se sentía solo porque tenía mucho trabajo que hacer cada día que hasta se le olvidaba que vivía solo. –“No me siento tan solo como usted cree, Crescencio”. Él decía que el que le gustaba ser un gran trabajador y trabajar duramente.
    2. La razones que tiene el narrador para cobrarle a don Crescencio es que sabía que si le regalaba el perrito al vecino empezaría a venir otra gente a pedirle que si por favor le regalaba un perrito a ellos también. “Sé por experiencias no muy halagüeñas, que regalar algo que tiene cierto valor sólo nos causa dificultades” .También porque había usado mucho dinero en los gastos del perrito. El narrador le cobraba el peso porque el hacia lo que creía que era como se trataba el comercio. El narrador sabía que si solo le regalaba el perrito a don Crescencio sin cobrarle el peso la gente le iba a pedir otras cosas de su campo como las cabras después de que ya no le quedaran perritos para regalarle a los amigos. “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro”.
    3. Don Crescencio es un señor que quiere sacarle la confianza a la gente porque trato de hacer platica con el narrador hasta que le hizo trampa para que le diera el peso y poderse llevara al perrito. Don Crescencio es una persona astuta porque hizo todo lo posible hasta poderle sacar el peso al americano para poder comprarle el perro. “Y agregó que el perrito era mío, ya que lo había yo comprado honradamente pagando por él un peso plata”. Me identifico en la forma de como habla con el narrador para tratar de convencerlo en que su hija sería una muy buen sirvienta, y hacer el plan para que le dé le peso adelantado y poder comprarle el perrito que quería. También por la forma en que don Crescencio trata de hacer creer en que los trabajos de casa no son para un hombre para que por seguro contrate a su hija como sirvienta.
    4. La mujer de don Crescencio es como su arma porque él la usa como ejemplo para describir como es su hija al narrador. La mujer como la describe don Crescencio es que suena como una mujer muy honrada y muy buena mujer trabajadora. También es una persona que no cree que un viejo solo puede vivir solo y trabajando en los quehaceres de la casa. “Ni yo ni la mujer podemos entender semejante cosa”. Don Crescencio simplemente usa a su mujer para tratar de hacer su trato menos complicado y tratar de convencer a don Crescencio que contrate a su hija como sirvienta poniéndole las personalidades de su mama para ver a la hija útil.
    5. El sistema social del pueblo es un poco bajo porque no creo que el narrador consideraba a don Crescencio como un muy buen amigo, el narrador sospechaba de que el hacia otra conversación para poder regresar con el trato de lo del perro. Creo que la gente del pueblo se aprovecha mucho de la amabilidad con otra persona, por ejemplo que si el narrador le fuera regalado el perro a una persona ellos ya iban a creer que porque ellos no podían tener uno. “Perdería su reputación honrada en el pueblo”. El sistema político es de que el narrador y don Crescencio hicieron el trato político del comercio con el perro, y la hija de sirvienta. Don Crescencio quería hacer tratos para poder conseguir el peso. Don Crescencio tuvo la habilidad de tratar con el narrador y dirigir el asunto con su hija para sirvienta al narrador.
    6. El titulo reflexiona los conocimientos de los indígenas, porque hay personajes en el cuento que son indígenas. Es un cuento de unos indígenas que hacen tratan de hacer un comercio. Quieren que nosotros nos hagamos una imagen de cómo la gente indígena vive. Es un buen título porque nos da a saber de qué vida cultural se va a tratar. Esto era lo que los indígenas antes hacían con los tratos del comercio. Quieren que los lectores sepan de cómo era la vida de los campesinos indígenas y de alguna parte de la vida de las mujeres también. “Me establecí en una especie de cabaña que estaba sobre una colina a kilómetro y medio de un pueblo habitado por campesinos indios, todos los cuales, según pude enterarme al pasar el tiempo, eran gente buena y honesta”. Aritmética indígena puede ser de los conocimientos que tienen de los indígenas.
    7. El narrador quería vender el perro a don Crescencio por un peso porque sabía que si se lo regalaba le podían llegar problemas, don Crescencio no lo quería comprar por el peso porque creía que era mucho dinero por un simple perrito que todavía no estaba entrenado para nada. Don Crescencio quería comprarse el perrito así que le decidió hacer el trato de que dejara que su hija trabajara como sirvienta para el narrador. Don Crescencio quería que le diera un adelanto cuando contratara a su hija para que con el peso comprar el perrito que él quería. Creo que don Crescencio ya tenía todo planeado para hacerle trampa al dueño del perro diciéndole lo del trato de su hija. Tal vez don Crescencio ya sabía que su hija no iba a estar de acuerdo en el trabajo de ella como sirvienta para el americano, y de una u otra cosa el peso ya seria de el para entonces y habría comprado el perro honradamente. “Eso es, eso es, precisamente, lo que la mujer dice, que tiene usted demasiado trabajo que hacer”. El narrador estaba desde el principio en desacuerdo con el trato de la sirvienta ya que él podía hacer el trabajo el mismo porque era un gran trabajador. El narrador sospechaba desde el principio en que don Crescencio metió otra conversación para volver a lo del trato con el perro. “El perrito volvería pronto a la conversación y mi curiosidad era saber cómo volvería a abordar el tema”.
    8. El narrador creía que la solución con lo del perro era que le diera un peso y así llevarse el perro honradamente comprado. Aunque don Crescencio creía que se lo debería de regalar ya que ni siquiera estaba entrenado todavía para hacer nada. “Un peso plata es muchísimo dinero por un perro que todavía no sabe ni comer solo”. Don Crescencio solamente tenía la solución de que si don Crescencio tenía el peso podía llevarse el perro no por mas y no por menos. “Un peso plata es mi última palabra”. El trato que don Crescencio le ofreció fue de dejar que su hija trabajara como sirvienta para él, pero don Crescencio solo estaba interesado en el adelanto que iba a querer y usarlo para comprar el perro. “Sacó el peso que sólo unos minutos antes le había yo entregado”. El narrador creyó que era un trato cerrado y dijo que había comprado el perrito honradamente aunque estuvo equivocado. La compra del perrito al final aunque el narrador lo quiso de vuelta sabía que de cualquier forma que lo miraras Crescencio iba a tener la razón con su compra honrada. Las ideas sugeridas de don Crescencio salieron con éxito. El narrador no estuvo de acuerdo en que lo titularan “el vendedor perfecto”.

    Noemi Ramirez
    Period:5

  8. Laura Diaz dice:

    Aritmética Indígena
    ¿Qué piensa el narrador de sí mismo? El narrador piensa que es muy trabajador, pero no se siente respetado por los demás, ya que él quería producir para su comunidad. Aunque tenía un autoestima alta.
    ¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio? las razones que tuvo el narrador al cobrarle a Crescencio fueron que Crescencio se quiso llevar a unos de sus perros sin siquiera preguntarle al narrador nomas le dijo que se lo llevaría y esto le molesto al narrador ya que Crescencio se acerco a el por interés al narrador. Por que al principio de la historia el narrador se preguntaba por qué Crescencio se había acercado a el por qué no pensaba que Crescencio se había acercado a él nomas por mantener una conversación. También porque los perros eran de raza fina. También porque si se lo regalaba luego vendrían las reclamaciones de otras personas, le dirían que por que el narrador le regalo el perro a Crescencio que no ha hecho nada por él y a las otras personas que si han hecho algo por el no les regalaría nada, por eso fue que el narrador le estaba cobrando a Crescencio.
    ¿Que rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuales te identificas? Crescencio una persona interesada. Interesada por que solamente se acerco al narrador por el perrito, pero a la vez tacana ya que no quería pagarle al narrador el perro que le pidió. Es una persona que se contradice mucho ya que le dijo el narrador que le compraría el perro, pero que después el reflexiono y le dijo que no lo compraría por que no pagaría todo el dinero que le pedía el narrador. Yo me identifico con él en la forma de que somos indecisos ya que soy muy indecisa digo que haré algo pero después me arrepiento y no lo ago.
    ¿Qué papel toma la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta? la mujer es la esposa de Crescencio en esta historia y según Crescencio el y ella decían, que era malo para el narrador estar solo sin la compañía de una mujer, que no se veía bien que un hombre hiciera todos los quehaceres de la casa por sí solo, y que Crescencio y la mujer habían pensado que su hija Eulalia sería una buena ayudante para él, según Crescencio Eulalia sabia hacer de todo.
    ¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo? en lo social creo que la gente o por lo menos Crescencio era muy inteligente ya que logro quitarle el perro al narrador con inteligencia al igual que fue muy inteligente al hablarle de su hija y de lo que ella aria por el narrador si la contrataba como su sirvienta. En lo político creo que no se hablo de eso pero se me hizo increíble cómo fue que Crescencio se las ingenio para poderle de alguna manera robar al narrador.
    Explica el titulo del cuento y reflexiona sobre ese concepto: al principio no le encontraba sentido al título del cuento. Pero pienso que el titulo tiene que ver con la inteligencia indígena de cómo puede llegar a ser tan inteligentes cuando se proponen algo. Pues en el caso de Crescencio y el narrador, Crescencio se las ingenio muy bien para poder robarle con inteligencia al narrador, aunque el narrador sospechaba que Crescencio todavía quería al perro aunque hubiera dejado de hablar de él, Crescencio supo muy bien como desviarse del tema del perro hablando sobre otras cosas para que al final le pudiera robar con decencia el perro, fue muy inteligente Crescencio.
    Has un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones: la compra del perro, el contrato de Eulalia, y el de su sueldo. En la compra del perro el narrador se vio “inteligente “al cobrarle a Crescencio ya que el perro era de raza y le había costado alimentarlos, Crescencio por su parte al principio no quería comprar el perro, él quería que el narrador se lo regalara, pero acepto “comprarle “el perro. Los dos estaban de acuerdo en que el perro estaba hermoso. En el contrato con Eulalia Crescencio trato de convencer al narrador de todas las formas para que el narrador contratara a Eulalia ya que según Crescencio no era muy bueno que un hombre se ocupara de todo el quehacer de su casa solo y que no tuviera la compañía de alguien entonces el narrador empezó a reflexionar y pues pensó que Crescencio tenía razón y decidió contratar a Eulalia, y pues los dos quedaron de acuerdo en que Eulalia seria la sirvienta del narrador. En la parte donde hablan sobre el sueldo de Eulalia pues ahí sí se vio mucho más inteligente Crescencio ya que convenció al narrador de que le diera un adelanto de lo que cobraría su hija, el narrador no estaba muy convencido al principio pero después decidió darle el adelantó.
    Has otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas. pues al principio de la historia vi que Crescencio se acerco al narrador solo por su perro, este solo le hizo la plática solo para pedirle al perro pero claro el narrador por supuesto que no quería regalar a su perro entonces le dijo a Crescencio que se lo vendía este al principio no estaba de acuerdo pero de todos modos acepto pero después el según el reflexionando dijo que no pagaría un peso por un perro que apenas y sabia ladrar, entonces el narrador le dijo que un peso era lo que costaba el perro y que si Crescencio no lo quería comprar no había problema. En la parte donde negocian la contratación de Eulalia la hija de Crescencio, Crescencio pide un adelanto, el narrador dijo que no pagaría si no fuera hasta que Eulalia estuviera trabajando con el por qué ni siquiera la conocía, entonces Crescencio le dijo que era costumbre que pagaran por adelantado la contratación, entonces el narrador reflexiono y dijo que no quería romper esa tradición y le dio un peso por adelantado, Crescencio prometió que inmediatamente enviaría a su hija para que se pusiera a servicios del narrador y este estuvo de acuerdo. Con ese mismo dinero que había obtenido Crescencio le compro el perro al narrador los dos quedaron de acuerdo hasta que el narrador se dio cuenta que después de un rato Eulalia no llegaba entonces fue a ver qué pasaba con ella y le dijo a Crescencio que por qué Eulalia no llegaba a casa del narrador, entonces Crescencio respondió que no era su culpa que Eulalia no hubiera llegado a la casa del narrador que él la había mandado pero que ella no quiso ir. Al escuchar esto el narrador le pidió de vuelta el dinero que había pagado por la contratación de Eulalia este no quiso entregárselo argumentando que se lo había devuelto cuando “compro al perrito “y que el narrador estuvo de acuerdo. El narrador dijo que si no le devolvía el dinero Crescencio tendría que devolverle al perro pero este tampoco quiso devolverlo argumentado que el ya le había dado un peso por el perro, el peso que el mismo narrador había pedido por el perro este sin poder decir más se quedo callado y pensó que Crescencio tenía razón.

  9. Aritmética indígena, Bruno Traven

    1) El narrador piensa de sí mismo que no tiene que regalar nada a nadie ya que en el pueblo que el habita desde hace años las personas puede mal entender las cosas y que lo llevarían a perder en lo financiero y en lo moralmente. Él es una buena persona, llego al pueblo debido a las limitaciones de su inteligencia ya que no pudo hacer suficiente dinero para sostenerse. El llego a un pueblo no muy lejos de la ciudad y está habitada mayormente por indios que sin duda son gente honesta y buena según dice el narrador. Muchas personas creían que porque era gringo tenía dinero y si tal vez lo tenía pero él dice que él quería vivir en un lugar tranquilo y cosechar cosas por sí mismo qué beneficiaran a la república y también al el de lo que el cosechara el también quería ganar dinero.
    2) Las razones por las cual el narrador tiene que cobrarle a Crescencio es que según el en el cuento explica que la gente del pueblo puede mal entender las cosas y también porque estas personas lo pueden destruir financieramente como al igual moralmente. Él también dice que regalar algo que tiene cierto valor sólo nos causa dificultades y en una forma tiene razón porque muchas veces cuando regalas algo sabes que al dar tú también tienes recibirás algo a cambió. Y el narrador dice que si él le regala algo a Crescencio él tiene que hacer algo a cambió porque él no puede dar algo sin recibir nada.
    3) Yo al leer el cuento e imaginarme las acciones de Crescencio me imagino que es una persona que ruega para recibir algo a cambio y que es una persona que le gusta que le regalen las cosas pero a él no le gusta regalar nada, eso me explica que en muchas ocasiones si no te gusta dar algo a nadie simplemente no pidas nada. Al igual que Crescencio es una persona egoísta que solo piensa en el pero que nunca se preocupa en pensar en los demás ni en la opinión de los demás. Creo que me relaciono con él en su forma de ser como muy egoísta ya que muchas veces solo pienso en mí y en nadie más, yo a veces sé que está mal pero por las cosas que eh pasado es normal que a veces sea egoísta con muchas personas porque cuando una persona no me inspira confianza a veces me porto muy mal y eso es algo que me lleva a ser egoísta con la gente y a veces conmigo misma.
    4) El papel que muestra la mujer en este cuento es de una persona que juzga a la gente sin conocerlos de cerca, y que ella apoya el machismo. La mujer en este cuento muchas veces murmura con su esposo de que un hombre solo como el narrador debe sentirse solo y ellos creen que el necesita una mujer a su lado ya que estar solo o vivir solo es algo. Creo que si un hombre vive solo es porque a si le gusta vivir o por ciertas razones que solo él sabe. La mujer se ve que apoya el machismo porque Crescencio le ofrece al narrador a su hija para que sea su sirvienta y según dice el cuento la muchacha no quería y Crescencio y su mujer estaban de acuerdo en que ella fuese a vivir con el narrador para hacer los quehaceres de la casa esa misma mañana el señor Crescencio había negociado a su hija sin el consentimiento de ella y creo que debieron de haber hablado con ella antes de hacer algo que ella no estaba ni enterado y la madre claro como así decía el marido hacia decía ella. La otra mujer que aparece en este cuento es la señora López una mujer que acaba de dar a luz a un niño pero según en ese entonces esta mucha gente padeciendo de viruela y también hablan de las malas cosas que ha ocurrido en el pueblo durante esos días pasados.
    5) El sistema social del pueblo es que la gente es muy mal pensada, ellos acostumbrar a mandar a las mujeres, chismosos o chismosas, y que cuando uno da algo tiene que recibir algo a cambió también entre otras. En la mayoría de los pueblos la gente es chismosa, mal pensado y etc., pero muchas veces no saben que eso está mal y que por eso muchas veces las personas no te respetan ni te toman en cuenta. El sistema político del pueblo se ve que no es tan organizado ni tan comunicativo con su gente ya que en otros pueblos la política es una base importante para muchos de ellos pero en este se ve que solo a veces están las personas muy atentas de su ciudadanos y están bien que solo en lo difícil las personas los ayuden ya que es su deber.
    6) El título de aritmética indígena bruno traven se trata de gente indígena que vive en pueblos muy alegados de la ciudad. el cuento explica que muchas veces personas llegan de las ciudades a ubicarse en los pueblos ya que muchas veces vivir en la ciudad es más difícil y muchos de ellos también consideran que vivir en un pueblo será más económico para ellos. Creo que vivir en un pueblo con humilde y honesta muchas veces es mejor porque nunca tienes problemas tienes tu propio hogar y te sientes libre ya que vivir en la ciudad de verdad es algo muy complicado.
    7) Crescencio y el narrador primeramente creo que en el tema de la compra del perro Crescencio cree que el narrador no debe vender los perros porque según están muy chicos y no sirven para nada, el narrador piensa que él no tiene que regalar nada porque cuando das algo tienes que recibir algo ellos son dos personas con pensamientos muy diferentes y es normal que cada persona tenga diferente manera de pensar. Sobre el tema de la negociación de Eulalia el señor Crescencio cree y le ofrece los servicios de sirvienta de su hija porque considera que el narrador es hombre y un hombre nunca debe de estar solo, el narrador acepta la propuesta pero lo que no acepta es que el señor Crescencio quiera que le paguen por adelantado para cerrar el trato. Lo que ellos tienen en común es que ambos están de acuerdos en que Eulalia se encargue de los quehaceres de la casa del narrador.
    Sobre el sueldo de Eulalia, el señor Crescencio le pide un adelanto al narrador para cerrar el trato del sueldo de Eulalia, El narrador no quiere pagarle sin antes conocer a Eulalia y saber si la contrata o no. Después el narrador y el señor Crescencio hacen el trato y también el narrador le da un adelanto a Crescencio para cerrar el trato de Eulalia.
    8) El narrador le sugería a el señor Crescencio que le pagara un peso por el perrito y que se lo llevara para que así si la gente estaba algo mal él podía probar que no se lo había regalo sino se lo había vendido ya que según el narrador regalar algo solo te trae desgracias o problemas ya que a él no le gustaba regalar nada ya que era algo malo. El señor Crescencio le decía al narrador que él lo consideraba un buen cristiano y que como buen cristiano debía regalarle un perro o si no vendérselo barato ya que según Crescencio decía que como él era pobre un peso plata era demasiado dinero , a lo cual el narrador nunca acepto y hasta que el señor Crescencio no le pago el perrito no se lo llevo pero el problema fue que cuando habían hecho un negocio el adelanto del sueldo de Eulalia que era un peso plata lo gasto en comprar el perro y el narrador solo perdió su dinero porque la muchacha Eulalia nunca llego a su casa del narrador para trabajar en los quehaceres de su hogar a sí que nunca el señor Crescencio solo le quito el perro al narrador sin pagarle nada.

  10. Stephanie Villa dice:

    ¿Qué piensa el narrador de sí mismo?
    El narrador piensa de si mismo que no es inteligente, también piensa que, “Debido a las limitaciones de mi inteligencia, no pude hacer suficiente dinero en la ciudad para sostenerme allí y ser un ciudadano respetable como tantos otros, con una familia y otras lindas cosas. El destino no lo quiso así, y heme aquí, otra vez, en el campo.” Yo creo que se siente humillado porque no tiene familia cuando todos del pueblo tienen alguna familia, también porque siempre esta solito y pudo ser ciudadano.
    ¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio?
    Tiene muchas razones con que cobrarle a Crescencio por el Perro. El perro es como dijo el narrador, “Como la madre era la única de su especie en el distrito, los cachorros salieron una cruza horrible, los que desde luego y precisamente por esta razón resultan más adecuados para estas regiones tropicales que los perros de raza fina.” También porque el narrador les compro todo que necesitaban con su propio dinero, “Me han costado bastante por la leche, el arroz y la carne que se comen.” El narrador tiene otra razón por no regalarle el perro, dijo, “Sé por experiencias no muy halagüeñas, que regalar algo que tiene cierto valor sólo nos causa dificultades.” Regalando le el perro puede venir con consecuencias, como todos los del pueblo le pueden reclamar un perro porque ellos le han ácido mas que le ha acido Crescencio, y no estaría bien regalarle el perro cuando no le he dado nada. En mi opinión, un peso plata es suficiente para comprar un perro.
    ¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas?
    Rasgos de personalidad que tiene Crescencio son que es persistente porque le sigua pidiéndole al narrador que le dé el perro, siempre esta alegre hasta cuando le dice el narrador que no se puede llevar el perro, es serio algunas veces, es obediente, es sociable, también es inteligente y sabio porque en la final de la historia él se puso listo y el fue “El Vendedor Perfecto.” Yo me identifico con la que dice que siempre es alegre, sociable, inteligente y sabio.
    ¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta?
    El papel que juega la mujer (la esposa) en el cuento es alguien que Crescencio usa para excusa para convencer al narrador que le dé el perro, o que está muy solo. La usa como excusa para decirle que está muy solo en este párrafo, “Ayer decía yo a mi mujer; ese gringo que vive en la colina, bueno, dispénseme, señor; quiero decir que la mujer dijo, ese americano míster debe sentirse muy solo, sin tener jamás quién le acompañe.” También la usa para convencerlo que le de trabajo a su hija para que no esté muy solo y paraqué su hija le haga lo de la casa. Se nos presenta como la esposa de Crescencio.
    ¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo?
    Yo describo el sistema social de la ciudad como que todos se conocen, y todos ayudan uno a otro como en estos dos párrafos dice el narrador, “Al día siguiente vendrían del pueblo cinco hombres a pedirme un perro. Dirían: “¿Por qué le dio usted a ese ladrón de Crescencio ese perrito tan bonito? El nunca le ha hecho ningún favor y sólo anda murmurando de usted, en cambio, señor, recuerde que yo le presté mi caballo el otro día y que no le cobré ni un centavito por ello.”
    Otro diría: “¿Por qué no me da a mí un perrito, señor americano? ¿No fui yo quien le trajo sus cartas del correo la semana pasada pa que usted no tuviera que ir en medio de aquel calor terrible hasta el pueblo?” estos párrafos muestran que el pueblo les gusta recibir algo patras y que todos ayudan uno a otro. El sistema político es que todos de la ciudad ayudan y dan sus opiniones y se apoyan en todo.

    Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto.
    Yo creo que el titulo de la historia va con el tema porque si es ‘Aritmética indígena’, es un titulo sabio porque en casi toda la historia Crescencio está discutiendo el precio del perro con el narrador y le ofreció su hija paraqué haga sus cosas de hacer en su casa, dijo que si el narrador pero Crescencio le pidió dos pesos adelante y con unos de esos dos pesos compro al perro. Cuando no llego su hija a su casa, le reclamo el narrador a Crescencio y le pidió el perro, “-¿El perrito? -Pareció dudar de mi razón a juzgar por los ojos azorados con que me miró-. ¿El perrito? -repitió en un tono como el que podía emplear para hablar a un fantasma- ¿El perrito, señor? ¿No habla usted del que tengo aquí en el suelo? ¿Pero no recuerda usted que sólo esta mañana se lo compré y le pagué por él un peso plata, el precio exacto que usted me pidió? ¿No se acuerda, señor míster? Entonces usted dijo: “Está bien, Crescencio.” Eso fué lo que usted dijo, exactamente. Y agregó que el perrito era mío, ya que lo había yo comprado honradamente pagando por él un peso plata.”
    Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.
    En la compra del perro Crescencio quiso llevarse el perro por gratis porque dijo que iba ser, “…un buen perseguidor de bandidos y roba ganados.” Pero el narrador no demás le iba a dar el perro gratis porque le costó al narrador mantenerlo y porque, “Sé por experiencias no muy halagüeñas, que regalar algo que tiene cierto valor sólo nos causa dificultades.” Le dijo el narrador a Crescencio que se lo vendía por un peso y esto se fue a una discusión de Eulalia. Crescencio le ofreció al narrador su hija porque dijo que estaba muy solito en su casa y que necesitaba una señora que le haga sus cosas de casa pare él, el narrador dijo que si pero esto se fue a una discusión de su sueldo de Eulalia, Crescencio le dijo que le pagara nueve pesos por mes pero luego lo rebajo a siete cincuenta por mes, y con esto dijo si el narrador. Luego regreso Crescencio queriendo un pago de adelante para comprarle sus cosas a Eulalia, le dio dos pesos y con esto compro el perro Crescencio y el narrador quedo humillado cuando no llego Eulalia y le fue a reclamar a Crescencio.

    Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.
    Las soluciones que sugería el narrador en la discusión de la compra del perro fue que le pagara un peso por el porqué lo alimento, lo que Crescencio ofreció por el perro fue que se lo de por gratis porque iba ser, “…un buen perseguidor de bandidos y roba ganados.” Las soluciones que sugería el narrador por el contracto de Eulalia fue que si la iba contratar, lo que ofrecía Crescencio fue su hija paraqué le limpiara su casa y que le haga de comer paraqué no se queda solo todo el tiempo. Las soluciones que sugería el narrador por lo de su sueldo fue que le pagaba siete cincuenta pesos por mes, lo que ofrecía Crescencio fue 9 pesos por mes pero luego lo rebajo a siete cincuenta y luego le pidió 2 pesos de entre.

  11. JCPozo dice:

    ¿Qué piensa el narrador de sí mismo?

    ¿Qué razones tiene el narrador para cobrarle a Crescencio?

    ¿Qué rasgos de personalidad encuentras en Crescencio? ¿Con cuáles te identificas?

    ¿Qué papel juega la mujer en el cuento? ¿Cómo se nos presenta?

    ¿Cómo describirías el sistema social y político del pueblo?

    Explica el título del cuento y reflexiona sobre ese concepto.

    Haz un ensayo comparando y contrastando los razonamientos del narrador y los de Crescencio en relación a tres discusiones principales: la compra del perro, el contrato con Eulalia y el de su sueldo.

    Haz otro ensayo acerca de las soluciones que sugería el narrador y las que ofrecía Crescencio en las discusiones antes mencionadas.

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