Galería

Cantora Nocturna, Alejandra Pizarnick

La que murió de su vestido azul está cantando.

Canta embuida de muerte al sol de su ebriedad.

Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto.

Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte.

Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso.

Ella canta.


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Continuidad, Alejandra Pizarnick

No nombrar las cosas por sus nombres.

Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa.

Pero quién habla en la habitación llena de ojos.

Quién dentellea con una boca de papel.

Nombres que vienen, sombras con máscaras.

Cúrame del vacío –dije. (La luz se amaba en mi oscuridad.

Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.)

Cúrame –dije.